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«Nunca antes había cantado un tango, pero era un riesgo que merecía la pena»

Diego El Cigala | Cantaor

«Nunca antes había cantado un tango, pero era un riesgo que merecía la pena»

El cantaor madrileño estará esta noche en el Teatro Calderón

01.12.10 - 00:21 -
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Ramón Jiménez Salazar (Madrid, 1968) es el nombre que aparece en el pasaporte de El Cigala. Lo de Diego es el fruto de una disputa familiar en la misma pila bautismal y lo de Cigala se lo pusieron los hermanos Losada -y no Camarón, como se dice- en una de sus primeras giras. Pronto empieza a cantar para el baile solicitado por artistas de la talla de Cristóbal Reyes, Mario Maya, Manolete, Farruco, Manuel Camacho o El Güito, entre otros. Músicos como Camarón, Tomatito, Gerardo Núñez o Vicente Amigo van reclamando su colaboración.
En 1997 inició su carrera en solitario con el disco 'Undebel' con las guitarras de Antón Jiménez, David Amaya, Paquete y Tomatito. En 2000, se publica su segundo álbum 'Entre Vareta y Canasta' y conoce a Fernando Trueba que aparece para escuchar el disco y acaba por filmar el videoclip del tema que da título al disco. Un año después lanza 'Corren tiempos de alegría', en el que colaboran algunos músicos de jazz latino que van a dejar huella en su carrera: Bebo Valdés y Jerry González. El disco fue nominado al Grammy Latino como mejor disco flamenco del año.
En 2003, 'Lágrimas Negras' pasa de ser un proyecto íntimo y espontáneo a un 'boom' imparable que supera las fronteras de lo flamenco y lo latino. Tras varios proyectos flamencos, decide hacer un disco de tangos «es la primera vez que cantaba este género» que sólo el primer día vendió 75.000 copias. El cantaor madrileño revisa en clave flamenca música de Carlos Gardel o Ástor Piazzolla. El álbum lo componen once temas que van del tango más clásico de 'Tus ojos se cerraron' y 'El día que me quieras' hasta las más contemporáneas, como 'Garganta con arena'.
Mientras todo esto ocurre, su cabeza indómita sueña con nuevos proyectos que, sin duda, pondrá en pie. «Tengo que hacer un disco con una sinfónica. Cierro los ojos y me veo rodeado de músicos con mi guitarrista al lado», asegura.
-¿Cómo fue el tránsito del bolero al tango?
-Pura casualidad. Nada más y nada menos que en el Teatro Gran Rex en Buenos Aires. Canté 'Garganta con arena' y el público enloqueció. Al hacerlo allí, en la cuna del tango, y ver la reacción del público pensé que merecía la pena arriesgarse y grabar un disco de tangos. Me lancé a la piscina sin saber si había agua, era la primera vez que cantaba un tango, pero creo que el resultado ha sido extraordinario, hasta tal punto que solo el primer día se vendieron 75.000 copias del disco y ahora ya vamos por las 100.000. Eso teniendo en cuenta que todavía no se ha puesto a la venta en Latinoamérica.
-¿Además de los tangos, hará temas flamencos en el Teatro Calderón?
-Vamos a presentar el disco de tangos, pero además haremos cuatro cantes flamencos como la soleá, dos letras muy bonitas de tarantos, bulerías y tangos. Además, recordaremos los discos de 'Lágrimas'. Habrá un poquito de todo lo que he ido haciendo a lo largo de mi carrera. Flamenco, boleros y tangos. Estoy seguro de que todo el mundo se quedará contento porque unos irán a escuchar flamenco y otros, las versiones que hemos ido grabando con los boleros y tangos más legendarios.
-¿Echará en falta a Bebo Valdés en el piano?
-Hace tiempo que no veo a Bebo. Es una persona a la que tengo un gran cariño y que fue muy importante en mi vida personal y artística. Él vive ahora en Benalmádena, se compró allí una casita y está tan a gusto con su mujer, comiendo 'pescaíto' frito y mirando el mar.
-¿Cómo olvidar aquella maravilla 'Amar y vivir'?
-Fue muy emocionante y ahí fue precisamente cuando conocí a Bebo. De esa colaboración para el disco 'Corren tiempos de alegría' vino después el álbum 'Lágrimas Negras' con el que dimos la vuelta al mundo.
-¿Cómo están ahora los gitanos de la Cava?
-Gracias a ese tema, en clave de bulería, se me abrieron las puertas del flamenco. Además, 'Gitanos de la Cava' me dio también la oportunidad de conocer y grabar con un genio de la trompeta como Jerry González, con quien compartimos muchos proyectos entonces y ahora y al que quiero mucho porque es un gran artista, un 'pirata flamenco' como él dice.
-Otros como Niño Josele o Javier Limón han desaparecido.
-Con Niño Josele tengo buena relación, le he visto en uno de sus últimos proyectos en solitario. De ese otro señor (Javier Limón) no quiero saber absolutamente nada.
-¿Por qué razón ha decidido salta al ruedo discográfico con un sello propio independiente?
-Porque no quiero que a otros, ni a mi tampoco por supuesto, les pase lo que a mi me ha pasado en determinado momento del pasado. Con Cigala Music debutaré como productor en los tres primeros lanzamientos del sello: los álbumes del trompetista Jerry González, el guitarrista jerezano Diego del Morao y el contrabajista cubano Yelsy Heredia. La música como alimento del alma es el fundamento de Cigala Music. La música y los músicos que me gustan, que me hacen vibrar, son los que me inspiran; aquellos con los que comparto una experiencia vital y musical. Apostamos por lo nuevo y por recuperar lo olvidado. Tengo una confianza plena en un proyecto en el que ha puesto el corazón y la mente. Dicen que estoy loco, pero he hecho esto por amor a la música.
-Los músicos le estarán eternamente agradecidos.
-Ya te digo que quienes deberían decidir lo que se graba en cada disco deberían ser los propios artistas y no otras personas con diferentes criterios musicales. El cantaor, el guitarrista o cualquier músico sabe mejor que nadie lo que está bien o mal y lo que debe hacer en cada momento. Lo que yo quiero es darle a los artistas los mimbres necesarios para que ellos hagan los mejores cestos.
-Además, de familia canastera viene usted.
-Sí, lo tengo grabado en el disco 'Corren tiempos de alegría' un tema de homenaje a mi familia.
-Vuelve a Valladolid, ¿qué recuerda de sus anteriores actuaciones en La Salamandra y en el Café España?
-Hace muchos años que toqué en La Salamandra. Tantos que ni me acuerdo, aunque lo que si recuerdo es que había que bajar unas escaleras y el local era pequeñito y acogedor.
-Entonces se le conocía como Dieguito El Cigala.
-Cosas de la edad. Es lógico. Ahora, ya con más de 40 años, quedaría mal eso de llamarme Dieguito. En el Café España, recuerdo que muchos gitanitos se sentaron en la base del escenario para escucharme cantar. Por cierto ¿cómo hace en Valladolid?, ¿está nevando? Porque aquí en la Sierra de Madrid está cayendo que no veas.
-Hace mucho frío, hay que protegerse bien la garganta.
-Oye, que como haga mucho frío no canto -comenta entre risas-, que no voy. Espero que todo el público de Valladolid disfrute con este espectáculo de tangos porque está hecho con el corazón.
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«Nunca antes había cantado un tango, pero era un riesgo que merecía la pena»

El Cigala, durante su actuación en el escenario de la Puerta del Ángel de Madrid. :: VÍCTOR LERENA-EFE

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