El Ayuntamiento cerrará la Cueva de la Zorra. El proyecto, aprobado por la Comisión Territorial de Patrimonio, está pensado para mejorar la base de la muralla, pues el deterioro de esta cavidad cárstica puede afectar a la cimentación del antiguo muro defensivo que discurre por su parte superior, en la calle Pozo de la Nieve. Un dintel en la entrada sobre un muro de gaviones, con relleno similar al de la muralla, y una puerta de doble hoja metálica perforada que permitirá la visita pero no la entrada serán el cerramiento de la cueva, cuyo acceso será más asequible con la limpieza y acondicionamiento de las escaleras y la instalación de una barandilla. Dentro de poco, la cueva será solo el hábitat natural de una colonia de murciélagos.
Antes de esta intervención ha habido que limpiar la cavidad, y del trabajo se ha ocupado este fin de semana el Club Espeleológico Jaspe, que ha tenido la ayuda de otros dos grupos, Endovélicos y la Unión Espeleológica Vallisoletana. En solo unas horas, los voluntarios han sacado de la Cueva de la Zorra en las bolsas que les prestó el servicio de recogida de basuras todo tipo de materiales, un contenedor y medio de residuos depositados allí por la desidia: botellas, vidrios rotos, sillas metálicas, carritos de niño, maderas, latas oxidadas, restos de animales, partes de andamios... Y también los vestigios de su antiguo uso como cantera, quizá para piedras de molino -poco probable porque es una caliza muy arenosa y blanda que no es muy apta para moler- o para hacer contrapesos, ya que los espeleólogos encontraron marcas del picado de las estructuras. Tampoco está documentado, pero hay indicios, como su cercanía a la calle Pozo de la Nieve, de que pudo utilizarse en tiempos como almacén de nieve.
Hace 13 años
La cueva estaba sucia, pero no tanto como en la limpieza que hicieron los actuales socios del Club Jaspe en 1997, dentro del proyecto Cuida lo Tuyo de Horizonte Cultural. Entonces sacaron mucho más que ayer, centenares de kilos, porque el grupo era numeroso y la limpieza se hizo a fondo, y por eso al presidente del club, el geólogo Alejandro Gaona, le ha sorprendido encontrar este año tal cantidad de residuos. Una parte ha llegado al interior porque alguien la ha tirado directamente, pero otra puede haber ido cayendo a lo largo del tiempo desde la ladera y, por el propio movimiento natural del terreno, ha ido entrando poco a poco.
Por su pequeño tamaño, con apenas un centenar de metros entre todas sus galerías, y con escasas formaciones de espeleotemas, la Cueva de la Zorra, no tiene un especial interés geológico, como ha señalado Gaona. Pero sí es un espacio a proteger porque en él hiberna y tiene su hábitat una colonia de murciélagos que no podría vivir en otro sitio y que no debe ser molestada.
La limpieza ha concluido. En unos meses, la Cueva de la Zorra estará cerrada y sólo será accesible solicitando un permiso.