Spanair entregó el pasado lunes un informe al juez en el que atribuye a sus pilotos el accidente de Barajas, en el fallecieron 154 personas el 20 de agosto de 2008. La compañía aérea, que actúa como parte en el proceso, achaca a sus empleados un «error humano» en la maniobra de despegue por no accionar los alerones ni verificar si se habían desplegado. Los peritos justifican que la presencia en la cabina de una tercera persona «no identificada» (quizás untercer piloto que estaba en tránsito) pudo distraer la atención de los oficiales. La Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 y el Colegio de Pilotos tacharon de «parcial» el informe y lo encuadraron en la estrategia procesal de la aerolínea para eludir responsabilidades.
Las conclusiones periciales de Spanair sobre qué ocurrió en Barajas dejan más sombras que luces, ya que centra su atención en un hecho objetivo recogido por otros informes oficiales: que el «error humano» pudo causar el siniestro. En cambio, orilla los interrogantes técnicos que desde hace 26 meses investigan, de forma paralela, tanto el juez Juan Javier Pérez como la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Aéreos (CIAIAC), organismo dependiente del Ministerio de Fomento.
Sobre estos interrogantes, la compañía aérea asegura desconocer a día de hoy porqué no sonó la alarma que debía avisar a los pilotos de que no se habían desplegado los alerones, los denominados 'flaps' y 'slaps', que permiten al avión despegar. Eso sí, descarta de plano que la razón de este fallo se debiera a la avería de un relé (interruptor) que desencadenó el «fallo multifuncional» que silenció la alarma, tal y como apuntaba el informe preliminar de la CIAIAC y considera el juez.
Fuentes cercanas a la investigación señalaron que hace unos días el juez y los peritos de parte, entre ellos los de Spanair, asistieron precisamente al desmontaje de este relé en la sede del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Entonces concluyeron que las pruebas «dejaban clarísimo que hubo fallos» en el interruptor que pudieron desencadenar otras averías en la configuración del avión. Todo lo contrario a lo que alude ahora el informe de la aerolínea.
Eludir responsabilidades
Dichas fuentes tachan esta estratagema en los propios intereses de Spanair para eludir responsabilidades con la vista puesta en las indemnizaciones en el caso de que la compañía acabe siendo condenada. Y ponen como ejemplo el hecho de que el informe de la compañía recrimine también a Boeing (fabricante del MD-82 accidentado) por no haber previsto la posibilidad de un accidente como el de Barajas después del precedente «similar» de Detroit en 1987. En el que, por otra parte, también se produjo el fallo de un relé que desconfiguró otros sistemas de seguridad del avión.
Por último, Spanair exculpa a los dos únicos imputados en el proceso, los técnicos de mantenimiento de la compañía que desconectaron la sonda de temperatura del avión cuando éste regresó a la terminal tras un primer intento de despegue.» Las acciones del personal de mantenimiento, orientadas a minimizar los retrasos de los vuelos siempre que no se comprometa la seguridad, resultaron razonables de acuerdo con los procedimientos y consistentes en la práctica normal y aceptada del sector», concluye la compañía.