Las reacciones ante la basura suelen tener un carácter peyorativo y nauseabundo, lo que delata un conflicto interiorizado desde las entrañas. Esta dinámica genera desajustes entre la población, los recursos y la producción, lo que provoca desórdenes en el consumo y, por extensión, residuos como síntomas ante los que muchas veces no se sabe cómo reaccionar, optando en muchas ocasiones por esconderlos bajo la alfombra mientras se mira hacia otro lado.
Pero desde el PRAE se quiere ir más allá. Ayer finalizó la exposición 'Revolviendo en la basura. Residuos y reciclaje en el arte actual', una muestra coproducida por el Centro Cultural Luis Michelena de San Sebastián y el CDAN, Centro de Arte y Naturaleza de la Fundación Beulas de Huesca, que dio sus primeros pasos el pasado 26 de mayo. Este ha sido uno de los trabajos sobre los que el Complejo de Propuestas Ambientales ha hecho mayor hincapié en este verano.
Esta exposición de arte actual gira en torno a las nociones que se tienen de basura, residuos y reciclajes y cómo son abordadas tanto formal como conceptualmente a través de las obras de nueve artistas nacionales e internacionales que exponen un total de veintiséis obras en materiales, soportes y formatos diversos: desde fotografías y vídeos hasta esculturas con ensamblaje de cucharas, cubiertos y menaje de cocina que proyectan una sombra sorprendente, pasando por instalaciones con contenedores de basura de colores o túneles de invernadero como laboratorios de trabajo de campo y clasificación de residuos del río Támesis, iniciativa ideada por el artista estadounidense Mark Dion para describir a la sociedad británica. Para ello, este hombre extrajo del río que atraviesa Londres elementos que la gente arrojaba y el resultado es más que sorprendente: del fondo del río salieron latas de refescos, botellas de cerveza, balones de fútbol y de rugby e, incluso, cascos utilizados en construcción y monos de trabajo.
Fuente de información
Todo esto está recogido en una sala que pretende demostrar que toda la basura tiene un uso útil a través de tres enfoques diferentes: un elemento crítico para evitar un tono catastrofista y promover una discusión constructiva a través de la cantidad y el tipo de residuos que se producen en las ciudades; uno estético, que ve la basura como un aspecto moderno del paisaje y un tercero, que sería el elemento informativo donde se encuadraría el experimento de Dion, es decir, conocer una determinada sociedad a través de los residuos que genera. Esta vertiente considera la basura como un modelo de vida y supone una continua fuente de información.
La innovadora idea de Dion fue copiada por Toni Aragón, quien en la mañana del 14 de agosto, junto a varios participantes del PRAE y miembros de la Asociación Cultural Amigos del Pisuerga, recorrió la ribera del río que baña la capital. Al igual que en el Támesis, al Pisuerga también se arrojan todo tipo de desechos como toallas, pelotas y demás útiles de playa, así como elementos propios de un botellón con su carro de hipermercado incluido y hasta un carrito de bebé. «Esta es la sociedad española», bromea el coordinador del PRAE.
Actualmente estos elementos se pueden apreciar en una de las salas de exposiciones del Centro de Recursos Ambientales, a escasos metros del invernadero que recoge los desechos encontrados por Mark Dion.
Como complemento a esta muestra se incluye un proyecto titulado 'Revolviendo en Valladolid: reciclaje y arte en lo cotidiano', una culminación que continúa exponiendo los diferentes trabajos de las actividades extra programadas en 'Revolviendo en la basura'.