La vicerrectora de Profesorado de la Universidad de Valladolid, Carmen Martín González, ha presentado su dimisión al rector, Marcos Sacristán Represa, en una carta en la que alega motivos personales para tomar esta decisión. En estos términos se expresa la nota oficial emitida por la propia Universidad, aunque desde el Rectorado se ha tratado con diplomacia el trasfondo que parece estar detrás de esta decisión.
Marcos Sacristán, recién incorporado de las vacaciones estivales, se ha encontrado sobre la mesa la primera crisis de su gobierno, poco tiempo después de asumir las riendas de la institución académica. El rector ha explicado que ha sido la hasta ahora vicerrectora quien ha decidido dimitir, «por razones personales que son las que yo he atendido, porque el compromiso que asumió lo ha cumplido con una gran dedicación que le ha restado tiempo para su vida familiar y profesional, y lo que ha estimado es que no podía seguir así por la exigencia que requiere en estos momentos el cargo, y con pesar, lo he aceptado», subrayó Sacristán para disipar cualquier duda de que dicha dimisión haya sido forzada, dado el malestar generado en algunos sectores con la vicerrectora tras el consejo de gobierno celebrado a finales de julio, en el que se acordó la transformación de 26 plazas de profesores interinos a catedráticos, entre ellas la que ocupa el marido de la dimisionaria.
Sacristán no elude entrar un poco más a fondo en la polémica transformación de plazas, sin apuntar directamente a esta circunstancia como causante de la salida, aunque haya contribuido a ella. «La decisión de llevar al consejo de gobierno esas 26 plazas era una propuesta del anterior equipo de gobierno, que Carmen hace y que yo acepto, luego soy corresponsable, porque nos parecía que había que ir avanzando y dando pasos. Las circunstancias, el poco tiempo que teníamos, las alteraciones que ha provocado la crisis... Pero lo aceptamos como lo había propuesto mi predecesor, tanto en el número, como en los criterios establecidos, se ha aplicado una fórmula matemática y salió eso, nos haya gustado más o menos», desgrana el rector, al tiempo que añade que el hecho de que determinadas personas hayan entrado o no, «obedecen a criterios que no hemos fijado nosotros». Y en este sentido se refiere, por ejemplo, a que el vicerrector Antonio Orduña no haya entrado en ese cupo, «luego si se hubiera producido alguna alteración sobre las preferencias se hubiera visto reflejado en esa circunstancia».
No obstante, Sacristán matiza que en el cualquier caso se trata de transformación de plazas de interinos a catedráticos, no de adjudicación, «porque no se les otorgan personalmente a nadie, sino que salen a concurso y la pueden sacar ellos u otra persona».