Lea Sánchez Milde es una joven palentina, del municipio de Puentetoma, que depende de Aguilar de Campoo, que ha recibido una beca, seleccionada entre 560 aspirantes de toda España, para estudiar durante dos años el Bachillerato Internacional en el Colegio del Mundo Unido de Noruega. Su nota media académica es de 9,5, y practica yudo, atletismo, natación, piragüismo y escalada, además de tener ciertas inclinaciones hacia el mundo del teatro y del cine.
-¿Cómo se sintió al conseguir esta beca y ver que iba a estudiar en ese colegio?
-Al saber que había conseguido la beca de Colegios del Mundo Unido, pasé varios días, incluso semanas, en una nube de euforia y vértigo. Trabajé duro para conseguirla, y el proceso de selección me hizo sentir que si me la daban a mí y no a otra persona era porque realmente la merecía. Me parece algo tan grande que compensa todo el esfuerzo invertido.
-¿Qué tiene pensado hacer cuando termine?
-Mis ideas para el futuro varían desde la Arqueología hasta la Bioquímica y las Artes Escénicas, aunque todavía no estoy segura de nada. Intento aprovechar este margen de libertad para probar, experimentar y curiosear, y ya tendré tiempo de decidirme por algo en concreto. Creo que es fundamental estudiar asignaturas que realmente te apasionen para que el esfuerzo no te duela, sino para que esta exigencia sea estímulo y motor de tu propio desarrollo como persona, como ciudadana y como profesional.
-Comparando Noruega y España, ¿con qué se queda de cada una?
-Me cuesta comparar Noruega y España. Primero, porque lo que he vivido y voy a vivir en los dos países no tiene nada que ver, y segundo, porque el tiempo que he pasado en Noruega es demasiado corto para tener una idea clara de lo que será el día a día. Pero me he propuesto ir sumando lo mejor de cada sitio.
-¿Cómo es la vida en ese colegio?
-Lo primero que se me ocurre es la palabra intensa. En los Colegios del Mundo Unido convives veinticuatro horas al día con otros 199 alumnos de las más diversas procedencias, religiones y culturas. Todos con ideas, personalidades y puntos de vista fuertes y diferentes. La vida cotidiana es una constante práctica en el respeto y la tolerancia, cosa que es más difícil de lo que se pueda pensar en un principio. Estoy aprendiendo que es indispensable encontrar un poco de tiempo para uno mismo cada día.