A las heladas del mes de mayo se une la falta de lluvias durante el verano, de manera que la uva tiene grado pero está pequeña y necesita agua. Los bodegueros y viticultores consultados miran al cielo y consideran que las precipitaciones, anunciadas para la semana que comienza hoy, serían un auténtico regalo para el viñedo de Castilla y León.
La viticultora y enóloga María Victoria Pariente confirma que la uva en la Denominación de Origen Rueda viene muy sana de momento, aunque pequeña por la falta de precipitaciones en las últimas semanas. En cuanto a la vendimia de 2010, la propietaria de la Bodega José Pariente señala que, por el momento, se realizará con ocho o diez días de retraso, hacia el 10 ó 12 de septiembre. Estaba previsto que las cepas de sauvignon blanc se vendimiaran a máquina y por la noche el pasado fin de semana.
Para Diez Siglos de Verdejo, ubicadas en el término municipal vallisoletano de Serrada, en las que han puesto sus esperanzas 67 socios para transformar los frutos de 400 hectáreas de viñedo, esta será su primera vendimia con una uva que en principio parece más sana que la del año pasado, aunque dependerá de si hay o no precipitaciones, según señala Javier de Íscar, uno de sus socios.
Ignacio Príncipe, de Bodegas Las Nieblas de Fuensaldaña, coincide con el resto de bodegueros y viticultores en que las precipitaciones en septiembre son más que necesarias para que engorde la uva, en este caso de la Denominación de Origen Cigales. Para justificarlo, Ignacio Príncipe recuerda es dicho popular de que «las aguas de agosto, miel de mosto». En cualquier caso, abunda en la idea de que «será un año de buena calidad». Desde su punto de vista, a pesar de los calores de este verano «las zonas con cepas viejas han aguantado bien, lo contrario que los viñedos jóvenes que han sufrido estrés hídrico» por la ausencia de agua. En cuanto a la producción, considera que se recogerá menos uva que otros años».
La gerente de Bodegas Hiriart, Inés Muñoz, señala que «el oídio se ha sanado por lo que los viticultores esperan una cosecha de calidad, aunque no con tanta cantidad como el año pasado». Esta bodeguera y viticultora señala que «la helada de mayo hizo algún daño, pero fue muy localizado».
Para Bodega Fariña la vendimia comenzará hacia el 20 ó 25 de septiembre. Manuel Fariña destaca que la calidad de la uva de la DO Toro está garantizada por el salto térmico que se ha registrado entre los días y las noches del verano. «Hemos tenido unas temperaturas de 35 grados por el día y por la noche, de 15 o 18. Esto garantiza la calidad de la uva, con días muy soleados y noches frías», subraya Fariña.
La comarca vitivinícola abulense de Cebreros lleva años a la espera de que sus vinos sean amparados bajo el paraguas de Vino de la Tierra o de Vino de Calidad. Cuenta con nueve bodegas, tres de ellas cooperativas. Rafael Mancebo, es socio y portavoz del Grupo Garnacha Alto Alberche. Como en el resto de Castilla y León, Mancebo prevé que la vendimia no comience en esta zona hasta dentro de un mes y calcula que se recogerá entre el 10 y el 20% menos de uva respecto al año pasado por la falta de lluvias, pero también porque «se han vendido muchas hectáreas y muchos derechos».