Épica banda sonora y potente voz en off en el coso de Zorrilla: «¡Hay gestas en la vida que convierten a los hombres en héroes, y héroes que se convierten en leyenda...!», rezaba el narrador de Toropasión. La ampulosa presentación en el albero vallisoletano se justificó un año más tras el derroche de valentía demostrado ayer por los quince jóvenes que saltaron a la arena. La final de la Liga de Corte Puro llenó los tendidos y encumbró a los altares del toreo a cuerpo limpio al riosecano Alejandro García 'Pajarito', quien se enfrentó en la final a Rubén Sánchez, un especialista vallisoletano que entró en cartel como sustituto, pero que pronto logró el favor de buena parte del público. Ganó la veteranía a la frescura de la juventud en una final con menos voltaje del deseado tras una segunda semifinal vibrante, que levantó al respetable de sus asientos en tres olas consecutivas, quizá para soltar adrenalina. Los dos contendientes demostraron su arte y categoría en el cite, el temple, el ajuste, la ceñida y la salida. Despacito, casi andando y como diciendo 'aquí no ha pasado nada'. Hay que tenerlos cuadrados y estos chicos hacen que jugarse la vida parezca algo doméstico.
Con novillos de las ganaderías de Mari Carmen Camacho y Hermanos García Jiménez, algunos armados con pitones de pánico, los quince participantes dieron lo máximo y la gente lo agradeció, a pesar de que en alguna de las eliminatorias algunos no compartieran el veredicto de los jueces con sus silbidos. Además de los dos finalistas, provocaron la ovación del público los embroques de Rubén Fernández 'Cuatio', actual campeón de España y con querencia a que las astas casi le acaricien la espalda. Fue con el toro de nombre 'Destocado' -«vaya tela de afiladas perchas», decían los narradores del festejo- cuando este experto demostró su arrojo y su capacidad de ajuste al animal.
Jonatan Estébanez 'El Peta' -riesgo, valentía y pasión en cada lance-, también logró sentidos aplausos en sus intervenciones. Puso toda la carne en el asador, pero no se logró. Cuando fue eliminado, no pudo evitar el disgusto. También dio juego José Méndez Castejón 'El Moro', que protagonizó algunos de los cortes más espectaculares.
El torneo no estuvo exento de sustos. Concretamente, cuando el argandeño Rubén Monzón fue empujado durante una de sus rondas por el astado con un pitón y cayó a la arena. Sus reflejos y la rápida actuación de sus compañeros evitaron la cogida, aunque se lesionó una rodilla.
Mientras Zorrilla esperaba la decisión del jurado, saltó a la plaza un fenómeno, de origen francés y de nombre Nicolás Vergonzeanne, que demostró que algunos sobrevuelan a la muerte. El saltador francés puso a los asistentes en pie con acrobacias sobre un toro a la carrera, que solo un atleta puede lograr. Tirabuzones, saltos del ángel, mortales... Lo dicho un 'crack'.
En la entrega de trofeos, el riosecano Pajarito no pudo evitar las lágrimas. Aunque uno esté acostumbrado a planear sobre la tragedia, alcanzar la categoría de héroe justifica la emoción.