Abandonó Palencia en 1985 y desde entonces ha recorrido gran parte de España ejerciendo su labor profesional de periodista. Ha trabajado en Canarias, Andalucía o Aragón, pero consiguió regresar a Castilla y León en 1999, para instalarse en Valladolid, en donde, en la actualidad, dirige las cadenas Onda Cero y Antena 3, por lo que su contacto con Palencia es casi continuo.
-Palentino ausente, ¿por vocación o por necesidad?
-En principio, me marché por un traslado en mi propia empresa. Estaba de director de Antena 3 Radio en Palencia y me ofrecieron una propuesta profesional interesante, que era la de dirigir Antena 3 Radio en Canarias y lo acepté. Así que me marché, no por vocación de irme, sino por circunstancias profesionales, las mismas que me han permitido después regresar a Castilla y León.
-Luego, no ha llegado a perder el contacto total con Palencia...
-Sí, porque como soy director regional de Onda Cero y Antena 3 Televisión, puedo regresar a menudo. Además, como tengo ahí a mi familia, pues vuelvo mucho. Voy con mucha frecuencia, tengo a muchos amigos y sigo mucho todo lo palentino, a lo mejor, no día a día, pero sí frecuentemente.
-De hecho, este pregón del Día del Palentino Ausente no va a ser el primero que dé en Palencia...
-Exacto. Ya di hace unos años el pregón de la fiesta de la Montaña Palentina en Puente Agudín, y también he dado uno de los pregones de la Semana Santa. Además, antes de marcharme, creo que en el año 84, hice algo que me gustó mucho: ser el 'mantenedor' de las Justas Poéticas de Dueñas.
-¿Encuentra muy cambiada la Palencia actual con la que dejó en 1985?
-Pues la verdad es que ha cambiado mucho. Por un lado, ha cambiado mucho en sus aspectos externos. Aunque en aquellos años ya había comenzado a cambiar, quienes hemos estado fuera, nos sorprendemos cada vez que venimos. Porque la verdad es que sorprende lo maravillosa que está ahora la ciudad. Y por otro lado, también hay cambios en las personas. Muchos de los que conocías entonces ya no están, y eso también se nota.
-Sin embargo, es muy común oír entre los palentinos que en Palencia nunca cambia nada...
-Cuando uno tiene la cercanía, no se da cuenta que cambian más cosas de lo que parece. Por eso, en el día a día no lo aprecias. Pero, sí, sí sí. ¡Vaya, si ha cambiado Palencia! Hay muchos cambios y sobre todo para bien. Con crisis o sin ella, Palencia está mucho mejor.
-¿Y qué le satisface especialmente de la Palencia actual?
-Yo creo que ahora mismo Palencia tiene muy bien resueltas sus comunicaciones, sobre todo con la autovía a Cantabria. Era una asignatura pendiente, y quizá no nos demos cuenta, pero es un cambio fundamental para la ciudad. Y en cuanto a lo cotidiano, me encantan la tranquilidad y la vida sosegada.
-Pero a pesar de todos los cambios y mejoras, los jóvenes siguen marchándose, como hace 25 años...
-Es verdad, que los jóvenes se van, pero no sólo de Palencia, se van de todas las ciudades de este tipo. Y muchas veces hay más futuro del que realmente se piensa. Por eso, a todos nos hace falta mirar un poquito más. Y todos los que tenemos alguna responsabilidad, ya sean las autoridades o seamos los medios de comunicación, tendríamos que estar un poquito más atentos a este problema. Y darnos cuenta de que es el problema fundamental, porque sin solventar el problema del trabajo para los jóvenes, no se podrán solucionar otras muchas cosas.
-De hecho, gran parte del debate político regional de los últimos años ha girado en torno a la despoblación y no parece haberse conseguido nada...
-Por lo menos, se ha conseguido que sea un problema que tenemos siempre presente. Pero la verdad es que no tiene una solución sencilla. Yo creo que los problemas complicados requieren soluciones múltiples, y estas, desde luego, pasan por la participación de todos. No vale solo con que la solución la den los jóvenes quedándose, ni con lo que hagan los políticos. Es un problema común, sobre el que debemos concienciarnos todos, porque es el de más importancia que en estos momentos tiene nuestra ciudad.
-¿Puede tener futuro una tierra en la que los jóvenes se marchan en riadas y apenas cuenta con inmigración?
-Claro que hay futuro. La única condición es que nos lo planteemos entre todos. No todos los territorios con poca población están abocados a tener crisis. Hay países europeos muy importantes que tienen muy poquitos habitantes. La cuestión está no en el número de población, sino en la capacidad de crear riqueza y de analizar y progresar en el medio plazo, no solo pensar en el corto plazo.
-¿Los ausentes como usted se plantean regresar a Palencia?
-Hay mucha gente que con el paso del tiempo y con la edad se plantea regresar, volver al origen. Es algo muy bonito, porque uno siempre tiene la tentación de recuperar el tiempo perdido. Ojalá que tanta gente que se marchó un poco contra su voluntad pueda ir regresando. Sería maravilloso, y también una aportación de capital humano extraordinaria.
-¿El alcalde de Palencia siempre invita a los pregoneros a una tarde de toros, asistirá o rechazará la invitación en sintonía con la prohibición catalana?
-Al contrario. Encantado de poder acudir y de disfrutar de una tarde de toros en Palencia.