Las personas que hoy en día tienen un trabajo se sienten en su mayoría satisfechas porque desde 2007, año en que comenzó la recesión económica, son muchas que han perdido sus puestos de trabajo y han pasado a formar parte de la lista de parados en España. Esta situación ha propiciado que descienda de forma significativa la cifra de bajas laborales en nuestro país y que a finales del año pasado se tramitaran el 40% menos, según los datos de la Seguridad Social. Sin embargo, los casos de incapacidad temporal por enfermedad están cada vez más relacionados con el estrés de los trabajadores.
La Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) afirma que ambos hechos están claramente relacionados, porque la situación económica y los ajustes en la plantillas que han llevado a cabo no pocas empresas han hecho que los trabajadores se lo piensen dos veces antes de pedir una baja laboral por miedo a que su ausencia pueda acarrearles el despido. La asociación estima que este hecho puede ser uno de los motivos por los que en los últimos meses hayan aumentado los casos de incapacidad temporal por estrés y depresión, y que los niveles de ansiedad hayan aumentado. Asimismo, muchos empleados que precisarían imperiosamente de una baja laboral renuncian a ella por las posibles consecuencias.
Ante esta situación, los médicos del trabajo son los especialistas encargados de velar por la salud de los trabajadores porque son los que mejor conocen la situación particular de la empresa, del empleado y del trabajo que llevan a cabo.
Menos trabajo, más ansiedad
La delegada de AEEMT en Castilla y León, la doctora Sonsoles Moretón, afirma que los niveles de ansiedad se están disparando en algunas empresas donde la situación económica ha motivado que haya poco trabajo y que la actividad se reduzca al mínimo. «Esta situación genera ansiedad en los trabajadores, que temen el despido, el cierre de sus empresas o un cambio de sus condiciones de trabajo. En otros casos, mantener las ventas supone un mayor esfuerzo, porque las empresas ajustan sus plantillas y evitan sustituciones o nuevas contrataciones de personal, lo que hace que aumente la carga de trabajo», explica la doctora Moretón.
El papel que pueden llevar a cabo los médicos del trabajo en relación a los problemas de ansiedad es «detectar los síntomas lo antes posible, pues con las recomendaciones oportunas y el tratamiento precoz se puede evitar o acortar la evolución de la enfermedad», señala Moretón. La doctora cree que las medidas que se podrían tomar en España para reducir el número de daños a la salud en el trabajo son la implicación de todos y una mejora en la coordinación y la comunicación entre profesionales sanitarios.
Apuesta por la formación
La doctora Moretón apunta que las autoridades educativas, laborales y sanitarias deberían apostar por la formación y educación de todas las personas en materia preventiva y no solo en las empresas. Se trata de conseguir la «integración de la prevención en la sociedad».
La formación de los profesionales de la salud en los programas formativos de Medicina del trabajo es una apuesta de Moretón, porque así se «mejora el conocimiento de la especialidad con el fin de que aumente tanto el número de profesionales, muy necesario en este momento, como el concepto trabajo-riesgo-salud». También resulta necesario incidir en la investigación y disponer de sistemas de información de salud ágiles. La especialista lo resume en «más formación, más recursos humanos, mejor información y mayor investigación».
Moretón recuerda que la baja laboral por causa médica con mantenimiento del sueldo es un derecho del trabajador que por enfermedad no puede desarrollar su labor y, además, es también una necesidad para que pueda recuperarse durante ese periodo de reposo.
«Bien utilizado es uno de los mayores beneficios de los trabajadores, pero supone un coste económico para la sociedad, por lo que debe utilizarse con responsabilidad por parte de todos», señala la doctora Moretón.
Enfermedades reumáticas
Por otro lado, las incapacidades temporales por enfermedades reumáticas (ER) suponen un coste de más de 82 millones de euros anuales en la comunidad de Castilla y León (en el 2007, último año del que se dispone de datos oficiales, se registraron un total de 45.164 procesos), según el estudio 'Impacto de las Enfermedades Reumáticas en España'.
El término ER engloba más de 200 dolencias pero entre ellas destaca la artritis reumatoide por su alto grado de incapacitación. Esta enfermedad afecta a 12.397 personas en Castilla y León e impide trabajar al 35% de quienes la padecen. Además, el 70% de los habitantes mayores de 20 años de la comunidad padece algún tipo de enfermedad reumática, por lo que los expertos estiman que estas dolencias son equiparables a las enfermedades cardiovasculares o al cáncer.