Hace dos semanas desde que la provincia de Zamora, especialmente las comarcas de Sanabria y La Carballeda, están en máxima alerta. La aparición de ciervos muertos en la reserva regional de caza de la Sierra de la Culebra no cesa, y ya ha alcanzado la cifra de 79. De ellos, 36 cadáveres se hallaron en la reserva y 43 en los cotos privados que hay en los alrededores, además de los 6 que ayer se confirmaron en la provincia de León.
Desde la Junta de Castilla y León continúan con las analíticas y las investigaciones con los laboratorios de Algete, en Madrid, y el de León, además de pedir ayuda a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, uno de los centros de investigación más prestigiosos a nivel nacional.
El objetivo es saber cuanto antes el origen de estas muertes, aunque hasta el momento se han descartado algunas enfermedades como la lengua azul y otras que son de las más comunes entre la fauna. «Hemos descartado muchas enfermedades, pero todavía hay que analizar mucho más porque hasta el momento los resultados de las pruebas no están resultando concluyentes», indicó ayer el delegado de la Junta en Zamora. Alberto Castro confirmó que van a seguir aunando esfuerzos con todos los recursos posibles, y la segunda vía de investigación se va a efectuar con ejemplares vivos que presenten algún tipo de síntoma de enfermedad. «Queremos coger muestras de ciervos vivos, pero que puedan padecer la enfermedad para poder ampliar las conclusiones».
La caza de ciervos afectados por la extraña enfermedad que causa la mortandad pero que aún estén vivos resultará de mayor utilidad para sacar conclusiones sobre el origen y estudiar la evolución de la patología animal. Por este motivo, en los próximos días el personal de Medio Ambiente intentará capturar vivo a alguno de los cérvidos afectados por esta enfermedad que, a falta de conclusiones, las primeras hipótesis de la Consejería apuntan a que pueda tratarse de un brote vírico o una enfermedad infecciosa que solo afecte a esta especie.
La posibilidad de que puedan contagiarse otras especies de fauna o el ganado de la zona en la que se detectan los casos de ciervos muertos se aleja cada vez más después de que el corzo encontrado muerto no se haya asociado con la mortandad de cérvidos y tampoco se hayan detectado en estas dos semanas síntomas preocupantes en otros animales. Sobre esta cuestión, desde la Junta hacen hincapié en que los bebederos a los que acuden los ciervos son frecuentados también por otras especies de fauna salvaje que, de si pudiera ser una enfermedad transmisible a otras especies, estarían ya contagiados y habrían aparecido ya cadáveres de forma masiva en bosques y cotos como ha ocurrido con los cérvidos.
Recomendación
Tampoco parece que la enfermedad pueda tener efectos para los humanos, aunque, para evitar cualquier contagio, desde el Gobierno regional, que es el que tiene las competencias en la materia de fauna, se insistió en adoptar precauciones y, si se encuentra un ciervo muerto, no manipularlo, sino dar aviso al servicio de Medio Ambiente para que sea personal especializado el que se haga cargo del cadáver para su retirada.
Desde que se dieron a conocer los dos primeros casos el pasado 28 de junio, las muertes de ciervos se han ido incrementado y extendiéndose por toda la provincia, ya que primero únicamente se detectaron en la reserva de caza de la Sierra de la Culebra, y posteriormente también en otras zonas, incluso en los límites con León y Portugal. De los dos primeros casos se pasó a 32 reconocidos por la Junta el pasado 4 de agosto, que un día después aumentaron a 44 y dos días más tarde se incrementaron hasta alcanzar los 60. Ayer ya se contabilizaban 79 cadáveres de ungulados.