La convivencia y colaboración entre los vecinos ha sido, según sus protagonistas, la nota predominante en esta localidad. Fruto de esta virtud nacieron por ejemplo las piscinas municipales, que este año están de aniversario. Acaban de cumplir cuarenta años al servicio de los vecinos. «Fueron las segundas de la provincia, después de las de Montemayor, sin contar las que había en Las Moreras, en Valladolid», especifica el alcalde, Gabriel Alonso. Su construcción fue ejemplo de cooperación, pues las construyeron los propios vecinos del pueblo. «Entonces se impartían los cursillos de extensión agraria, la juventud era numerosa y surgió la idea de hacer una piscina», rememora el regidor.
Con la rifa de un cordero se obtuvo el dinero necesario para el primer camión de cemento. Las aportaciones de los vecinos y el trabajo constante de toda la generación de entre 20 y 25 años -que incluso trasladó la tierra a mano- fue suficiente para que en dos años los piñelanos disfrutaran de sus nuevas instalaciones. «Aquello era una novedad, los primeros días sí que fuimos, y si había que ponerse bañador nos lo poníamos», recuerda ahora la sexagenaria Asunción. De la obra de la piscina, vigilada por la iglesia de San Pelayo desde el altozano en el que se ubica, dan también fe Jesús, Alejandro, José y Teófilo, de entre 70 y 74 años de edad. Recuerdan a la perfección la traída del agua desde el arroyo para poner en marcha la infraestructura que hoy llena de vida al pueblo.
Para el alcalde, aquella hazaña fue un ejemplo más de que Piñel «ha sido siempre un pueblo cooperado», lo que a su juicio significa «una apertura de criterio».
Prueba de ello fue la posterior colaboración de los vecinos en el arreglo de la cubierta del tejado de la iglesia, con una aportación de 10.000 de las antiguas pesetas, o la pretensión de colaborar cada uno con 16.000 pesetas para habilitar otro edificio a la Guardia Civil e impedir que se marchara tras la declaración de ruina del anterior cuartel.
Finalmente no hizo falta y el Cuartel sigue vigente. «Con la piscina demostramos que con sacrificio pudimos sacar adelante una obra que después de cuarenta años sigue en pie, pero no fue la única, porque además los jóvenes del pueblo asfaltamos también las calles, y cuando se necesita la colaboración del pueblo, ahí está», añade el regidor.