Una auténtica desilusión, una campaña para olvidar o un año mediocre, así califican los agricultores de la provincia de Zamora la actual cosecha de cereal. Con las cosechadoras a punto de finalizar su trabajo y la estampa de los campos cosechados salvo en aproximadamente un 10%, ya se puede hacer un balance de la campaña en Zamora, donde, al igual que en el resto de la región, arroja un resultado ligeramente inferior a la cosecha media de los últimos diez años.
La producción es de 400.741 toneladas en toda la provincia, con un rendimiento medio de 2,28 toneladas por hectárea, unas cifras superiores a las del año pasado, cuando la producción apenas superó las 201.989 toneladas, con un rendimiento de 1,12 toneladas por hectárea, según los datos facilitados por la Consejería de Agricultura.
Sin embargo, la cosecha media ha aumentado este año más del 49% respecto a la de 2009, pero ésta no es una buena comparación, ya que la anterior campaña fue una cosecha histórica pero por catastrófica. Aún así y si tenemos en cuenta los datos de los últimos diez años, la producción también es un 11% inferior a la media de la última década, que es de 447.993 toneladas.
También es menor la superficie dedicada a estos cultivos respecto a la anterior campaña y a la media de la última década. En concreto, se ha pasado de una superficie media de 182.005 hectáreas y de 179.969 el año pasado a 175.491 hectáreas en la presente campaña.
Los efectos de las abundantes lluvias que cayeron durante el invierno y que impidieron a los profesionales del sector realizar las labores de fertilización adecuadas al ver impedido el acceso a las tierras anegadas por el agua es uno de los principales factores que han dado al traste con las buenas previsiones de los cerealistas para este año.
Altos precios de los 'inputs'
Pero la lluvia y el exceso de humedad, tan solicitados en otras ocasiones a San Isidro, no ha sido la única causa de disminución del rendimiento final. Las heladas tardías de la primera semana del mes de mayo (la del día 5 aún es recordada por los agricultores), junto a las altas temperaturas de principios de junio han hecho mella también en la producción. «El pobre campo este año ha aguantado de todo. Primero un exceso de agua en el invierno, heladas en mayo y para terminar un calor terrorífico durante la primera semana de junio», explica el responsable de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), Aurelio González.
Si a esto se suman los altos precios de los 'inputs' necesarios para producir el cereal, especialmente de los fertilizantes, abonos, gasóleos o de la factura de la energía eléctrica en los cultivos de regadío, el panorama no es demasiado alentador para los trabajadores del campo, que denuncian la falta de rentabilidad de sus explotaciones.
En el lado positivo de la balanza hay que destacar el repunte en los precios del trigo y de la cebada, que alcanzan los 150 y 135 euros por tonelada respectivamente, frente a los 135 y 118 euros por tonelada del primer semestre del año.
Alza insuficiente
Desde las organizaciones agrarias se incide en que el precio que perciben los agricultores por sus productos continúa siendo muy bajo. «Con estos rendimientos, la campaña no recompensa porque los precios de los fertilizantes y de los herbicidas son muy altos y nos vemos muy justos para cubrirlos. Lo único que le queda al agricultor es la ayuda, porque las explotaciones no son rentables», manifiesta el representante de UCCL, Enrique Cortés.
Zamora ocupa el sexto lugar en la región en producción de cereal y dedica a estos cultivos (cebada, trigo, avena y centeno), 175.491 hectáreas. Los representantes de las diferentes organizaciones coinciden en que la producción varía de unas zonas a otras e incluso entre parcelas o explotaciones de una misma comarca o término.