Tres años después de que presentasen el primer proyecto en el Ayuntamiento, las promotoras propietarias de los terrenos de cuarteles de Artillería y Conde Ansúrez, en el Paseo de Arco de Ladrillo, han retomado el plan para desarrollar las 13,4 hectáreas de estos antiguos terrenos militares, que adquirieron en subasta pública al Ministerio de Defensa en noviembre del 2003 por 91,1 millones de euros. Las empresas Afirma Grupo Inmobiliario, Edificasa 2000, Lualca, S.L., y Caja de Burgos Habitare Inmobiliaria han presentado una modificación del Plan General de Ordenación Urbana en este suelo, adaptada a las exigencias del fallo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. El TSJ tumbó, en febrero del pasado año y tras un recurso presentado por la Federación de Vecinos Antonio Machado, la primera ordenación de estas parcelas. El Alto Tribunal consideró ilegales varios aspectos del planeamiento y obligó a a mayores cesiones para suelo público, incremento de pisos de VPO y un ajuste a la baja de la edificabilidad lucrativa.
El documento presentado ahora, que hoy se analizará en la Comisión de Urbanismo y que recibirá la aprobación inicial en el pleno del próximo miércoles, ya ha incluido estas prescripciones entre las que destacan una rebaja en el número de viviendas -de 870 a 839-, así como un incremento de espacios públicos y de los pisos que gozarán de algún tipo de protección y que alcanzarán el 30%, según destacó el concejal de Planificación e Infraestructuras, Manuel Sánchez.
Edificios con menos plantas
El nuevo proyecto, que estará en exposición pública durante dos meses, rebaja también la altura de algunos bloques residenciales, especialmente los que daba a la calle Nelson Mandela, que pasan de ser torres de diez plantas a inmuebles de seis alturas. Además, se sacan fuera del futuro sector de actuación tres inmuebles militares en los que estaba previsto intervenir en 2007. Dos de ellos con fachada a Arco de Ladrillo y otro en el esquinazo del Paseo de Farnesio.
El edil responsable del área considera importante para la ciudad el desarrollo de esta gran superficie de suelo. Su situación, frente a la Ciudad de la Comunicación y en una vía de acceso a la capital, convierten este enclave en un atractivo emplazamiento urbano, tanto por sus buenas condiciones de comunicación como por su futuro, una vez se soterren las vías del ferrocarril en la zona de Ariza.
Robos y toxicómanos
En los tres últimos años las antiguas instalaciones militares han ocupado decenas de páginas en los periódicos. La falta de vigilancia de estas dependencias en desuso las han convertido en pasto de los chatarreros furtivos que han dañado considerablemente buena parte de los 21 edificios protegidos en los que el Ayuntamiento tiene prevista la instalación de varios equipamientos públicos. Durante varios meses, los ladrones camparon a sus anchas y desmontaron vigas de hierro, tejas o bloques de piedra para su posterior venta en el mercado negro.
La Concejalía de Urbanismo se vio obligada a requerir a los propietarios para que velaran por la seguridad de los cuarteles, que ahora presentan un estado de ruina avanzado. Los diferentes tapiados que se han realizado han sido burlados con la apertura de nuevos boquetes para acceder a este recinto. La rehabilitación de estos inmuebles catalogados será costosa, ya que en muchos de ellos únicamente quedan en pie las paredes mientras que las cubiertas han desaparecido.
También los toxicómanos y los indigentes han encontrado refugio en las naves del Conde Ansúrez y General Monasterio. Los Bomberos y la Policía Local han tenido que acudir en numerosas ocasiones para proceder al desalojo y también para sofocar los numerosos incendios que ha provocado la vida doméstica de estos inquilinos.
La aprobación en el próximo pleno de la modificación del Plan General es el primer paso para sacar del abandono y devolver a la vida esta gran parcela. Antes, habrá que analizar las alegaciones que se reciban y esperar que no se produzcan nuevos reveses judiciales.