Lo escribí el domingo con antelación y lo repito hoy martes con el mundial ya en el bote: nos comimos en rodajas al pulpo Paul y a los holandeses en pimentón de la Vera. Nunca se devoró tanto pulpo a la gallega en toda España como el domingo, a pesar de que la ministra de Medio Ambiente, vaya a pedir el indulto del bicho con tratamiento de héroe. Y nos comimos a los holandeses a pesar de su juego macarra que tenía en los quebrantahuesos su táctica de juego y en la antideportividad un sucio resumen de estilo. A pesar también de un árbitro ciego y sordo -sacado de las mazmorras de la leyenda negra-, 'la Orange' no puso esta vez una pica en Flandes. La Roja nos ha proporcionado el orgullo y la satisfacción que los políticos nos niegan.
Después de la jornada triunfal y desbordante de ayer lunes, hoy martes se inaugura la resaca. De hecho, ya la inauguró el fin de semana la señora Leire Pajín, cuando se vistió con el rojo pasión subidísimo del Banco Santander y predijo, al intuir que como mínimo seríamos subcampeones del mundo, que «el espíritu de confianza de la Roja será el que nos saque de la crisis». Este sí que es un gol en toda regla colado en propia portería. Y es que después de la milagrosa manifestación del sábado en Barcelona -el millón y pico de independentistas aseguran los científicos del espacio y sistema métrico decimal que caben donde sólo se apiñan 70.000-, capitaneada por su camarada Montilla, hablar de la Roja como solución de la crisis es como una conjunción planetaria de pulpos y percebes para recomponer el ADN de ZP.
Quizás, y pensando en esta singular confluencia, ayer se repitieron desde Barcelona los argumentos que el domingo reclamaba nada menos que el consejero de Política Territorial, otro socialista de compaginación planetaria: que se rehagan «los puentes que la sentencia» del Constitucional ha hecho sencillamente añicos. ¿Cómo? ¿Con otra sentencia del Tribunal Constitucional? No, hombre, no. Se lo pedía al camarada Montilla para que, al rescoldo de una manifestación que puso al honorable los pies en Polvorosa, se lo traslade al camarada ZP antes del Debate del estado de la Nación o de lo que queda de ella. El señor Mas se ha apuntado de inmediato al invite y el líder de Convergència i Unió ya no cabe ni en la señera ni en la Constitución. El espíritu de la Roja, después de la visita de los héroes y campeones a la Moncloa, como diría la pitonisa Leire, bien vale una furtiva lágrima de ZP para dar brillo al legrado reparador que piensa practicar al Constitucional.
En Castilla y León, que también ha vibrado con el espíritu de la Roja hasta el delirio, tampoco estamos libres de esta resaca del mundial a pesar de la advertencia que nos hace sin acudir a anestesias el pícaro Guzmán de Alfarache: «Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar o te»... Complete cada cual a su gusto los puntos suspensivos. Pero el sábado se publicaba en EL NORTE DE CASTILLA, en la sección de economía, que los concursos de acreedores habían subido el 4,24%... Y se daba una noticia bautismal: nuestra supercaja tiene el nombre de Espiga. Para que luego digan que se hunde el campo. Con el espíritu de la Roja, aquí el que no sueña es porque no quiere.