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Perros, gatos y coches

05.07.10 - 01:02 -
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Con el inicio del verano todos los miembros de la familia ya sueñan con las vacaciones, con hacer las maletas, coger el coche y dirigirse al mar, a la montaña, a un hotel rural, pero, ¿todos? Pues no, porque en la familia hay un miembro al que nadie le pregunta nada y que sin embargo es una parte importante; hablamos de la mascota, del perro o del gato. Según un estudio de la Feria Profesional del Animal de Compañía Propet presentado en el 2009, en 8,5 millones de hogares españoles -es decir, en seis de cada diez viviendas- se convive con algún tipo de mascota. Pero en este caso nos centraremos en los 5,5 millones de perros y 4 millones de gatos.
Para los especialistas, la convivencia con un animal, la transferencia de afecto, reduce el nivel de estrés, aumenta la autoestima e incrementa la relación entre los habitantes de un hogar. Pero llega el inicio de las vacaciones y algunos olvidan todo lo que han recibido de su mejor amigo. Las cifras indican una situación bastante lamentable. En España en el año 2008 se abandonaron 110.000 perros, lo que sitúa al país como líder del 'ranking' en la lista de abandono de mascotas en Europa, según datos de la Coordinadora Estatal de Protección An imal (CEPA). Y esta cifra ha crecido en un 8% respecto al ejercicio anterior. Como dato comparativo, esta cifra supone que se abandonan 10 veces más perros por habitante que en Holanda. De estos 110.000 perros abandonados, el 52% logró ser adoptado en albergues y el 24% fue devuelto a sus dueños por identificación y localización de las protectoras. No obstante, el año pasado se sacrificaron a 14.000 perros recogidos. La presidenta de la CEPA, Pilar Cañizo, explica que con el contexto de la crisis económica se han registrado «más abandonos, más devoluciones de perros acogidos y menos adoptados».
Abandonos y accidentes
Y detrás del abandono viene el accidente. Durante el año 2009 se produjeron casi 13.900 accidentes con animales en España, de los cuales unos 3.500 eran perros o gatos abandonados o desatendidos. En los últimos años las cifras muestran un incremento del número de accidentes en carretera con perros, aumento que supone un 57% con respecto al 2006, y nada menos que un 90% en zona urbana. El perfil del accidente es el de un perro atropellado en carretera y que provoca un accidente con heridos leves.
En el coche
Afortunadamente también hay muchos propietarios responsables, la mayoría, que no abandonan a sus mascotas y comparten sus vacaciones con ellas, como un miembro más de la familia. Pero aun así , un 70% de estos desconocen las normas que regulan el transporte de mascotas.
En un Informe sobre Animales de Compañía y Seguridad Vial elaborado por RACE y la firma Royal Canin, se ha estudiado la cuestión del transporte de mascotas. Aunque el 91% de los usuarios consideran peligroso en todos los casos llevar un animal sin sujeción, el 70% de los encuestados desconocen esta norm y su sanción, y el 20% reconocen que no llevan ningún sistema de protección, con el consiguiente riesgo para el animal y los ocupantes. La sujeción de las mascotas no sólo está destinada a garantizar la seguridad del animal, sino también la de los pasajeros. Y no hace falta un accidente, basta un fuerte frenazo. En el caso de un choque frontal a unos 50 km/h, un perro sin retención podrá producir cargas de impacto, que multiplicarán por treinta y cinco veces su propio peso. Es decir, que si pesa 20 kg tendrá una carga de impacto que superará la media tonelada, lo cual puede reducir o anular la protección de sistemas de seguridad, como asientos, cinturones de seguridad o airbags.
Es esencial una retención adecuada tanto de pasajeros como de mascotas para que el riesgo y, en su caso, las consecuencias de un accidente se reduzcan al nivel más bajo posible. Las pruebas de impacto realizadas por el club alemán ADAC demuestran que se pueden encontrar buenos sistemas de retención para mascotas incluso desde menos de 30 euros. Pero la clave está en dónde y cómo se instalan estos sistemas en el vehículo.
La mayoría de los sistemas analizados fracasaron a una velocidad de impacto de 50 km/h, tanto utilizando el maniquí de un perro de 22 kg de peso como el maniquí de un gato de 4 kg. La única solución segura fue emplear un trasportín sujeto en la posición correcta. Todos los demás sistemas de retención de mascotas dentro del habitáculo resultaron imperfectos e incluso, en algunos casos, ineficaces y peligrosos.
Sistemas
Los más insatisfactorios fueron los sistemas de retención de perros consistentes en un arnés con enganche o enganches al cinturón de seguridad del vehículo o a la hebilla del cinturón. El sistema con un solo enganche es el más frágil y no puede retener al maniquí de perro de 22 kg. El conector de mosquetón se rompió y el maniquí de mascota impactó contra el respaldo del asiento delantero, provocando una deformación de más de los 30 cm de profundidad. En un caso real, la zona lumbar del conductor se vería gravemente afectada, y la mascota sufriría lesiones graves.
Con el segundo sistema de retención tipo arnés, éste sigue unido al cinturón de seguridad del vehículo. Pero como el arnés no está sujeto suficientemente al cinturón con tres puntos de anclaje, éste se afloja después del impacto, y el maniquí se desplaza unos 40 cm hacia delante. Minimiza, pero no evita un impacto contra el respaldo del asiento delantero. Una vez más, hay que prever lesiones graves para la mascota. En este caso, con una sujeción más estable del cinturón de seguridad que permitiese sólo un desplazamiento mínimo, este sistema tipo arnés sería una buena alternativa en turismos con maleteros pequeños. Para reducir al mínimo los desplazamientos, esta clase de arnés debe unirse a las hebillas del cinturón o a los dispositivos Isofix.
En un segundo ensayo, se sujetó un trasportín sobre el asiento trasero con un cinturón con tres puntos de anclaje. La fuerza del impacto del maniquí de gato desencajó la portezuela del trasportín de sus goznes y el maniquí golpeó contra el respaldo del asiento delantero. Existe un riesgo inherente de sufrir lesiones, tanto para la mascota, como para los pasajeros, y por tanto es un sistema deficiente de protección para la mascota.
En definitiva, el ensayo reveló que llevar las mascotas en trasportines era la solución más segura. En el caso de pequeños animales, el trasportín se situará en el suelo, por detrás de los asientos delanteros. Sí se trata de llevar un perro grande, bien protegido y sin riesgo para los pasajeros, las pruebas han demostrado que la única solución es un trasportín grande situado en el maletero, y una rejilla divisoria estable que separe éste del habitáculo. Y este trasportín debe situarse en sentido transversal; así las cargas serán moderadas para la mascota en caso de accidente. Y para evitar la deformación de los respaldos traseros, la rejilla divisoria debe estar sujeta desde el suelo al techo.
Lo mas importante es no olvidar nuestras responsabilidades como dueños de mascotas. Como propietarios, el mantenerlas siempre bajo control y por supuesto jamás abandonarlas. Y cuando viajamos con ellas, no olvidar como conductores que la seguridad de nuestro perro o gato va unida a la seguridad del resto de ocupantes del coche.
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