A Sara Montiel y a otros muchos miles de españoles se les acaba el placer del fumar. Al menos van a tenerlo todavía más difícil si, como es de esperar, sale adelante la modificación legal impulsada por el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando el castigo al bolsillo con las constantes subidas en el precio del tabaco no ha logrado doblegar con la contundencia deseada el nocivo hábito, el Gobierno ha apelado a la salud y la prevención como arietes de convencimiento para someter por la vía legal a esos tres de cada diez ciudadanos que son y se consideran fumadores. La Asociación Española Contra el Cáncer y otros colectivos sociosanitarios hablan de enfermos con una letal adicción, la nicotina. Tampoco les falta razón. Basta recordar algún dato médico para concebir la validez de estas apreciaciones: entre el 90% y el 95% de los cánceres de pulmón son diagnosticados en pacientes que son o han sido fumadores.
El caso es que ahora el Gobierno pretende dar una vuelta de tuerca más y endurecer ese saludable espíritu de protección del fumador pasivo que envolvió la entrada en vigor, el 1 de enero del 2006, de la Ley de Prevención del Tabaquismo. La estampa del humo suspendido en el ambiente y desvaneciéndose en el aire cargado de un bar, de una cafetería o de un restaurante, mientras el cigarrillo reposa y se consume en un cenicero, entre los dedos o en la comisura de los labios, tiene los meses contados. El triunvirato de sobremesa del café, copa y puro tiene todos los visos de perder su último elemento.
La cruzada encabezada por la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, lleva la batalla contra el tabaquismo a los espacios públicos cerrados. La prohibición de fumar en estos lugares está un poco más cerca desde el pasado 22 de junio. El veto no será total, pero casi. No sólo son los locales de ocio en los que se restringirá fumar. La propuesta legal habla de «cualquier establecimiento público», concepto en el que se pueden encuadrar desde aeropuertos hasta centros educativos o instituciones.
Escasas excepciones
También hay excepciones, aunque son las menos. Los hoteles podrán reservar el 30% de sus habitaciones para refugio de los clientes fumadores. El resto de plazas deberán estar libres de humos. Toda una paradoja, porque en estos mismos lugares en los que la legislación no permitirá el consumo de tabaco sin embargo sí se habilitará la venta de este producto.
Por otra parte, la norma también será permisiva con los locales que se establezcan con la catalogación de 'clubes de fumadores', aunque durante el estudio de la reforma legal se analizará hasta qué punto se podrá fumar en dichos negocios. Si es así, se abre un resquicio para los empresarios que se sientan damnificados por esta vuelta de tuerca normativa, ya que podrán acogerse a esta opción para habilitar sus recintos para los fumadores.
De momento, el primer trámite parlamentario para apretar la legislación antitabaco logró el apoyo de la mayoría de los grupos políticos. La futura norma salió victoriosa del Pleno del Congreso, aunque con varios peros, tanto en uno como en otro sentido. Los más críticos fueron los representantes del Partido Popular (PP), que sostienen que la reforma afectará de forma considerable al sector de la hostelería. Pero como nunca llueve a gusto todos, para Izquierda Unida (IU) la nueva legislación no es lo suficientemente restrictiva.
Las polémicas, críticas y reticencias con las que se topó la puesta en marcha de la norma antitabaco hace más de cuatro años vuelven a relucir ahora, sobre todo por parte del sector hostelero, que se ha mostrado como el más beligerante en contra del recrudecimiento de la norma. La Asociación de Industriales Hosteleros de Segovia (AIHS) recuerda que los bares, cafeterías y restaurantes son en su inmensa mayoría terreno de fumadores.
La prohibición que el Ejecutivo central pretende instaurar a partir del 1 de enero del 2011 «causará un grave daño a las empresas y el empleo». La repercusión será especialmente negativa en un sector de actividad que es crucial en el desarrollo económico de Segovia, según han puesto de manifiesto representantes de la agrupación hostelera, quienes añaden que el veto al tabaco en los locales de ocio «retrasará la salida de la crisis de la economía española».
Titulares de negocios y empresarios se resignan a su suerte. Ven la batalla más perdida que ganada, sobre todo después de observar la unidad política alcanzada en el Parlamento nacional por la propuesta de la ministra titular de la cartera de Sanidad. Los propietarios hosteleros aluden a que a duras penas logran capear los vientos en contra que azotan el sector por culpa de una coyuntura financiera adversa y encima ahora se ven obligados a lidiar con otra fuga de ingresos, la que prevén que se produzca al comienzo del 2011 a raíz de la prohibición de fumar en sus locales.
«Situación insostenible»
La AIHS, en coordinación con el resto de las 74 asociaciones que integran la Federación Española de Hostelería, califica la restricción impuesta de «radical y extrema». Sus representantes se quejan de que, de llevarse a efecto, «provocará graves pérdidas». Es aventurado estimar la mengua económica que podrá representar el endurecimiento de la ley, pero el sector estima el recorte en torno al 30% en la facturación total del negocio.
Este nada halagüeño panorama, sumado al ya bosquejado por la dichosa crisis, «hará que la situación resulte absolutamente insostenible», advierten los hosteleros segovianos. Incluso se atreven a vaticinar cierres de establecimientos y reducciones en las plantillas. «Los daños afectarán sobre todo a las empresas más débiles y con mayores problemas en estos momentos, como son las microempresas y negocios familiares que conforman la mayoría del sector», precisan representantes del gremio provincial.
La situación no deja de ser preocupante de cumplirse los peores augurios de los hosteleros . El último Boletín de Coyuntura Turística de Castilla y León publicado por la Junta apunta la existencia de 491 restaurantes en la provincia, que ofrecen, en conjunto, 51.528 plazas. Es decir, prácticamente una silla, un juego de cubiertos, un plato y un mantel por cada tres habitantes censados en todo el territorio segoviano, lo que da una idea del peso que posee esta actividad en el tejido económico y empresarial de Segovia.
El gremio hostelero, a través de su federación nacional, también ha acusado al Ejecutivo central de «irresponsable» al negarse a elaborar un estudio en el que se evalúen las posibles pérdidas económicas que conllevaría la aplicación de la reforma legal. Para los profesionales del sector es «un error que no sólo puede arruinar a miles de pequeñas empresas de hostelería, con la consiguiente pérdidas de empleo. Cabe recordar que el peso del sector en el conjunto del sistema económico asciende al 6% del Producto Interior Bruto (PIB).
En estas circunstancias, los hosteleros de la federación en la que se haya integrada la AIHS comparten con los grupos parlamentarios «el objetivo último de una hostelería libre de humos en una sociedad libre de humos y estamos dispuestos a avanzar en la lucha contra el tabaquismo y mejorar los espacios sin humo dentro de los establecimientos de hostelería, pero no de la manera tan radical que se pretende, ni en este momento de profunda crisis».
Como alternativa, el sector contrapone a la prohibición total e inmediata contemplada por la proposición de ley que se promuevan iniciativas normativas que «introduzcan fórmulas que progresivamente vayan ampliando los espacios sin humos en la sociedad y en la hostelería, en una línea como la que mayoritariamente existe en la Unión Europea (UE)», señalan fuentes de la federación estatal.
En el extremo opuesto de la beligerancia de los hosteleros hacia la reforma legal se sitúa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, a la que la nueva norma tampoco llega a convencer, pero no por exceso, sino por defecto. Esta entidad médica calcula que unos mil trabajadores de la hostelería mueren al año a causa del tabaco, por lo que considera que la nueva propuesta de ley «no sirve para proteger la salud de los no fumadores frente al aire contaminado por el humo».