La Junta de Castilla y León desarrolla a lo largo de todo el año su habitual actividad de control oficial en los establecimientos e industrias alimentarias de la comunidad autónoma con el fin de mantener un elevado nivel de seguridad en los alimentos. Durante el pasado año, la Administración autonómica ha realizado 50.582 visitas sanitarias a 24.420 establecimientos de la comunidad. En la provincia de Segovia, en ese mismo periodo, se han realizado 3.665 inspecciones sanitarias en 1.604 establecimientos hosteleros e industrias alimentarias.
En un destacado porcentaje, las enfermedades transmitidas por alimentos tienen su origen en su incorrecta preparación y conservación en los propios hogares, por lo que el conocimiento general y la aplicación correcta de las buenas prácticas que eviten, no sólo en establecimientos e industrias, sino también en los hogares, la contaminación por salmonella, es objetivo primordial para garantizar los mayores índices de seguridad alimentaria. En este sentido, y con la llegada de la época estival, la Agencia de Protcción de la Salud y Seguridad Alimentaria, dependiente de la Consejería de Sanidad, ha puesto en marcha una acción de difusión con la que pretende hacer llegar a la sociedad castellana y leonesa consejos prácticos con los que prevenir la salmonelosis.
La campaña, que tiene como principales destinatarios a los consumidores en general, está diseñada con la edición de 75.000 folletos informativos y 2.000 carteles que serán distribuidos en centros de salud, oficinas de Farmacia, delegaciones y servicios territoriales de la Junta, centros asistenciales, asociaciones y en el portal sanitario de la Junta de Castilla y León en Internet, en www.salud.jcyl.es/seguridadalimentaria. Entre las medidas y consejos prácticos que se recogen en esos materiales informativos se encuentran los hábitos para la compra; el almacenamiento de los alimentos racionales; la higiene personal; las precauciones a la hora de preparar y conservar la comida; y la prudencia cuando se consumen los alimentos.
La salmonella es una bacteria que puede encontrarse en alimentos, agua y medio ambiente contaminados por heces de animales o personas infectadas. Su llegada a la cadena alimenticia se produce a través de las manos sin lavar, las superficies de trabajo sucias o el contacto con otros alimentos contaminados que están crudos o insuficientemente cocinados.
Con el control de industrias de mayor riesgo, el objetivo es evitar que la salmonella y otros agentes patógenos lleguen, en las materias primas o en los alimentos, a los comedores colectivos con cocinas y a los establecimientos hosteleros y de restauración; para ello, en el 2010, la Junta está desarrollando un plan prioritario que tiene como destinatarias a 3.201 industrias de Castilla y León que trabajan en los sectores de mataderos y salas de despiece, industrias de huevos y de ovo-productos, de pescado y derivados e industrias de harinas.