Alcalde, ¿cómo ha ido la reunión?, pregunta EL NORTE. «Qué te voy a decir yo. Ni bien ni mal, sino todo lo contrario», respondía ayer por la tarde vía telefónica el regidor mientras volvía de Madrid. Francisco Javier León de la Riva mantuvo un encuentro de trabajo con el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, del que salió «tranquilo, pero con una remota preocupación», según confesó. A día de hoy, el Gobierno central parece tener claro que la operación de soterramient en la ciudad «sigue adelante y no se cuestiona», pero no puede garantizar que las obras previas a la perforación del túnel urbano no vayan a sufrir algún retraso.
Es decir, en la tómbola de los recortes del departamento que gestiona José Blanco entra también la variante para trenes de mercancías, tajo clave para que se pueda instalar el nuevo complejo ferroviario en el Páramo de San Isidro y se aborde la mudanza de los talleres del Paseo de Farnesio para poner el suelo de la estación en valor. «Sería gravísimo para la operación ferroviaria», recalcó León de la Riva. En este momento, esta infraestructura se encuentra al 58% de su ejecución, pero aún falta por licitar la superestructura. Traducido: las vías y las instalaciones eléctricas de este cauce que sacará los convoyes de carga de trama urbana.
«Le hemos insistido en que vaya con carácter prioritario, porque eso es fundamental para la operación, si tienen que recortar que lo hagan de otro sitio», subrayó el máximo responsable de la ciudad. Esta obra, con un presupuesto de 108 millones de euros, la paga en un 80% el Ejecutivo central.
La voluntad de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, según avanzó el regidor, es convocar un consejo de administración a finales de mes para poder licitar el plan de actuación con el objetivo de poner en valor el suelo de cara a su venta.
Como explicó ayer el secretario de Estado de Infraestructuras al alcalde de Valladolid y al consejero de Fomento de la Junta, Antonio Silván, el ministerio revisa en la actualidad cerca de tres mil obras ferroviarias en toda España para decidir cuáles son esenciales y prioritarias y cuáles no.
El tijeretazo estimado es de 6.700 millones de euros entre este ejercicio y el que viene y como ya advirtió Blanco, no se descarta rescindir contratos en vigor. «En este momento todo el mundo, como el alcalde de Valladolid, le dice lo mío no me lo toques», reconoció León de la Riva.
Retraso en el crédito
Buena parte de la reunión se dedicó a abordar las negociaciones que la Sociedad Alta Velocidad mantiene con el sindicato bancario que financiará la operación. Como era de esperar, esta unión financiera formada por BBVA, Banco de Santander, ICO, Caja Madrid, La Caixa y Caja España está apretando las tuercas y exigiendo las máximas garantías antes de poner el dinero. «En la carta de intenciones que habían mandado a la Sociedad ponían unas cláusulas un tanto más exigentes de las habituales y hemos dicho que no; seguimos negociando. Mientras tanto, lo que habrá que hacer es prorrogar tres o cuatro meses el crédito actual», desveló León de la Riva, quien se mostró confiado en que finalmente no habrá «ningún problema».
Por el momento se trabaja con un crédito puente de 200 millones y queda negociar la partida más importante, de 426 millones.
La idea era formalizar esta operación antes del 30 de junio. Sin embargo, parece que las discrepancias para cerrar el acuerdo del préstamo con el que se financiará el grueso de la operación continúan. La unión de bancos y cajas encargó un informe a la empresa Tinsa donde se rebaja en un 23% sobre las previsiones iniciales el valor de las cien hectáreas de terreno que se liberarán con el soterramiento del tren. Si en las primeras estimaciones de ingresos del arquitecto británico se recogía que los ingresos por venta de suelo iban a alcanzar los 1.065 millones de euros, el documento que manejan ahora las entidades financieras sitúa estos ingresos en 820.
Los bancos han llegado a plantear incluso que la operación podría arrojar un déficit de 65 millones de euros y por ello han pedido que, llegado el caso, los miembros de Alta Velocidad -la Junta (25% de participación), el Ayuntamiento (25%), Adif (37,5%) y Renfe (12,5%)- asuman esas pérdidas y las abonen de sus arcas.
¿Y la ampliación del túnel?
Dentro de la operación ferroviaria, ahora mismo las máquinas trabajan en los túneles del Pinar para finalizar el segundo cajón subterráneo. También hay obreros en el 'by pass' de mercancías y en el complejo ferroviario del Páramo de San Isidro. Pendiente está de adjudicar la obra del desmontaje del viaducto de Arco de Ladrillo para la posterior construcción de un túnel para vehículos, una obra con una inversión prevista de 32 millones de euros y para la que de momento no hay fecha de inicio. En la cartera de pendientes de aprobación también figura una obra fundamental como es la ampliación del túnel urbano hacia el sur. Por el momento, sobre la mesa sólo hay una propuesta con tres longitudes y tres precios para ampliar este paso subterráneo del tren. Las opciones varían entre los 770 metros y los 1.870, que permitirían soterrar casi hasta la Ronda Exterior.