Ana Rosa Alonso comenta que ella tiene la fortuna de que su marido y sus hijos «entienden» la enfermedad y por eso se siente «muy apoyada». Pero lo cierto es que un mal que impide realizar acciones tan cotidianas como poner una lavadora, maquillarse o hacer cualquier gestión en un banco, termina pasando factura y dificulta no sólo la vida de quien la padece, sino sus relaciones sociales.
-¿Cuánto tiempo hace que sufre fibromialgia y fatiga crónica?
-Llevo con ello desde los 13 años sin saber lo que tenía, claro. Me diagnosticaron en el 2003. Ahora tengo 42 años. Generalmente es una enfermedad que afecta más a mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 50 años, pero estamos detectando con preocupación que cada vez se produce en edades más tempranas, en niños y adolescentes.
-¿Cuál es la principal reivindicación este año de la asociación que usted preside?
-Seguimos pidiendo en Zamora capital una unidad específica de fibromialgia. Creemos que sería muy beneficiosa, no solamente para los enfermos, sino que llevaría aparejada la creación de puestos de trabajo, algo que es muy importante en estos tiempos de crisis.
-¿Cómo afronta usted una jornada corriente?
-Pues muy tranquila. No tengo prisa por hacer las cosas, si puedo las hago. Los peores días me planteo no hacer nada, porque el dolor continuado y la fatiga te afecta a todos los ámbitos de tu vida, a tus relaciones y a la convivencia. Conozco casos de separaciones porque la convivencia se hace muy complicada.
-¿Cuál es la situación de los afectados por fibromialgia en el sistema de salud?
-Nos sentimos bastante abandonados, porque todavía muchos médicos que no la diagnostican. Ahora se está elaborando un protocolo para los médicos de atención primaria, pero la realidad es que se lavan las manos, te mandan a un especialista de medicina interna o a atención mental. Hasta que te diagnostican es un proceso muy largo, de seis o siete años. A mí me decían que era algo de la cabeza, mental. Pero te duele, el dolor está ahí no se inventa. Y que no te crean te lleva a la depresión y a la ansiedad en muchos casos. Es verdad que desde que funciona la asociación, la relación con sanidad ha empezado a cambiar, pero es muy lento.
-¿Cómo están las investigaciones sobre el origen de esta enfermedad?
-En realidad, no se saben las causas que la originan, ni los médicos lo saben. Pero sí se está investigando porque ya está afectando a un 2% o 3% de la población.