Representantes de medio centenar de colectivos se concentraron ayer en la Plaza de Fuente Dorada para apoyar los derechos de los inmigrantes. Los conocidos como 'Círculos de Silencio' comenzaron a celebrarse en Valladolid el pasado 18 de diciembre en protesta contra la nueva Ley de Extranjería y se han consolidado como un encuentro periódico en el que cada vez un mayor número de asociaciones vecinales, sindicatos, partidos políticos, agrupaciones de inmigrantes y organizaciones no gubernamentales reivindican «una sociedad donde todos y todas podamos vivir en dignidad».
Los convocantes se concentraron por tercera vez en círculo y en silencio -«con el objetivo de llamar la atención de la gente de la calle, de alzar la voz sin alzarla, en favor de los derechos de los inmigrantes», en palabras del coordinador de la Red Íncola, Roberto Ares- para hacer realidad en Valladolid «la convivencia intercultural, sea cual sea nuestro origen, nuestra cultura, nuestras creencias o no creencias, nuestro género».
El silencio de la reunión sólo se interrumpió durante la lectura del nuevo manifiesto acordado entre todas las organizaciones convocantes, un documento en el que se apuesta por la globalización 'de andar por casa', la de la puerta de la esquina, la que no precisa de grandes viajes. Tal y como explicaban ayer, no se persigue integrar a las personas inmigrantes en la sociedad desde una postura meramente asimilacionista, ni siquiera promover la multiculturalidad como suma de culturas en una misma sociedad, sino que la convivencia intercultural se traduce en la construcción de un proyecto común, teniendo en cuenta a las minorías y siempre en plano de igualdad.
«La interculturalidad se inicia en la fraternidad existencial y culmina en la alegría del encuentro. No se trata de aceptar con un cierto fatalismo el hecho de tener que convivir con personas de otras culturas, sino que el anuncio de esta convivencia debe llegar a ser fuente de alegría», reza el documento.
Los 'Círculos de silencio' es una iniciativa de los franciscanos de Toulouse del 2007 en protesta contra los centros de internamiento, y que actualmente reúne en Francia una vez al mes a unas 10.000 personas.