Los vallisoletanos tardarán seis años en ver el resultado final (será el tiempo durante el que se prolonguen las obras), pero ya se pueden ir haciendo una idea sobre el contenido de Los Talleres del Pinar, el parque cultural -pionero en España-que promueven las fundaciones Cristóbal Gabarrón, Nido y de la Lengua, bajo el auspicio del Ayuntamiento, que cede los terrenos durante 50 años y se reserva el derecho de supervisar los precios públicos y el contenido final de unas instalaciones cuya maqueta se puede ver en una nave acristalada ubicada en la calle Santiago, junto a Las Francesas.
Allí, al otro lado del cristal, el curioso ya puede descubrir la distribución de los 113.112,2 metros cuadrados de un proyecto que se ha bautizado como ecoespacio cultural y que verá la luz en sucesivas etapas, hasta que llegue a su plenitud en el 2016. Por lo pronto, el próximo martes 15 de junio se abrirá un parque de aventuras -ya construido, con tirolinas, pistas americanas y recorridos de habilidad- integrado en el futuro gran complejo cultural del Pinar de Antequera. Después de ferias comenzará el derribo y demolición de las antiguas naves militares y la actividad será más o menos continuada desde el próximo año. En la primavera estará listo el auditorio al aire libre y para finales del 2011 empezarán a funcionar las oficinas de las fundaciones y los primeros estudios destinados a los artistas. Desde ahí, velocidad de crucero hasta el 2016 después de una inversión cercana a los 30 millones. Y esta misma mañana, el primer trámite, puesto que el Ayuntamiento tiene previsto aprobar en el pleno la planificación urbanística del entorno.
El Parque Cultural Los Talleres del Pinar se define, según sus impulsores (con Antonio Gabarrón como presidente de la fundación que se encargará de su desarrollo), como «un contenedor de distintas edificaciones destinadas a la cultura, entendida como arte, ocio, entretenimiento y enseñanza».
Pero, ¿en qué consistirá este gran parque y qué podrán hacer en él los vallisoletanos? En primer lugar habrá una zona reservada para los estudios y los talleres de artistas y artesanos. Será una especie de vivero de empresas (algunas de ellas con zona residencial) donde se podrán ubicar pintores, escultores, artistas plásticos o de restauración de muebles, alfareros y ceramistas, encuadernadores, joyeros, imprentas y talleres de artes gráficas, orfebres y artesanos del metal, la piedra, la piel o el vidrio. Ésta es, sin duda, la base del proyecto y en torno a él giran el resto de las actividades e infraestructuras. Por ejemplo, habrá aulas taller donde los artesanos puedan enseñar su técnicas y está prevista la organización de cursos de enseñanzas artísticas y de idiomas, algunos de carácter intensivo, puesto que el recinto dispondrá de una zona residencial para alojar «a los alumnos, formadores y asistentes a los cursos, ferias y congresos que se celebren en estas instalaciones».
El resultado de estos talleres o los productos elaborados por artistas y artesanos podrá verse e incluso adquirirse allí mismo. El proyecto incluye varias salas de exposiciones y además un área comercial con tiendas donde los vallisoletanos y turistas podrán comprar las creaciones de los artistas allí ubicados. Por ejemplo, una escultura, un tapiz, una pieza de artesanía o joyas. También podrán acercarse para restaurar o catalogar una obra de arte, y habrá tiendas de material fotográfico, de artesanía o dedicadas a diversas técnicas artísticas.
Teatro y música
Pero además, el espíritu cultural se extenderá por estas instalaciones con la programación de exposiciones temporales o permanentes, obras de teatro, conciertos, ferias de artesanía o diferentes espectáculos culturales. Para ello, además de salas de muestras, habrá un auditorio y un anfiteatro al aire libre. Los Talleres del Pinar se completa con bares y restaurantes (que no sólo darán servicio a los artistas allí instalados, sino también a los participantes en cursos y al público) y un parque de aventuras. Algunas de estas actividades no serán totalmente gratuitas (por ejemplo, un espectáculo teatral) y será el Ayuntamiento quien, según convenio, establezca el precio de la entrada. Este dinero, junto a un régimen de alquileres y cesiones y las aportaciones de las fundaciones, servirán para financiar este gran parque de industrias culturales.