El alergólogo Jorge Méndez, que ejerce en el Complejo Hospitalario de Palencia, se muestra cauto a la hora de preconizar cómo será esta primavera para los alérgicos. «En principio, se piensa que puede ser algo peor que la anterior porque ha llovido mucho, pero hay que plantearlo con cierta precaución. Depende de las lluvias de las próximas semanas y del calor, que pueden dar un vuelco a las previsiones», indica.
La consulta hospitalaria de Alergología atiende una media de 3.000 pacientes al año, la mayor parte de ellos derivados desde el médico o el pediatra de atención Primaria, y con un perfil bastante habitual: personas jóvenes, con menos de cuarenta años, d e ambos sexos, y unos síntomas en los que cobran protagonismo la rinitis y conjuntivitis.
A pesar de que no existe un listado exacto de los afectados, se calcula que alrededor de 40.000 palentinos pueden sufrir algún tipo de alergia y, de ellos, entre algo más de 10.000 padecerían también asma entre sus síntomas. «Estas estimaciones se obtienen de aplicar a las tasas de población de Palencia los porcentajes generales de personas afectadas de los que disponemos», indica Jorge Méndez. Además, una parte importante de los alérgicos se concentran en zonas urbanas, «aunque puede ser por la contaminación y porque el polen de las gramíneas de ciudades es más alergénico que el del campo».
El alergólogo constata que la sensibilidad más frecuente es al polen de gramíneas, pero también se detectan alergias cada vez más frecuentes a las plantas arizónicas y a las cupresáceas (cipreses del cementerio), aunque se trata de plantas que suelen dar más problemas en los meses de febrero y marzo, lo que lleva a denominarles como alergias de invierno. Las medidas de control ambiental, el uso de antihistamínicos, nebulizadores nasales, colirios y las vacunas son las soluciones más frecuentes y eficaces. «Son efectivas y en el 80% de los pacientes que se vacunan mejoran los síntomas», afirma. La cifra de alérgicos ha crecido en los últimos años, y si se cumplen las previsiones, en los próximos años los pacientes con este problema aumentarán en más del 25%. «Influye mucho la herencia genética. Si el padre o la madre son alérgicos, las posibilidades de sufrirlo aumentan el 30%. También hay factores ambientales. Es importante tratarlo porque la calidad de vida de un alérgico se altera», concluye.