Al menos 39 personas murieron y otras 70 resultaron heridas ayer después de que dos bombas hicieron explosión de forma simultánea en una mezquita del mercado de Bakara, en Mogadiscio, según testigos presenciales. Entre los fallecidos se encuentran varios rebeldes del grupo Al-Shabab que escoltaban a uno de los comandantes de la milicia radical islámica, que estaba pronunciando un discurso en la mezquita Abdalla Shideye.
Uno de los artefactos estalló en la planta baja del edificio y el otro en el primer piso, donde uno de los líderes rebeldes, Fuad Mohamed Khalaf, explicaba a nuevos integrantes de la milicia islámica su versión de la yihad (guerra santa). Los oficiales de Al-Shabab sostienen que el objetivo de tales explosiones era matar a Khalaf, pero que este pudo escapar y que sólo tiene heridas «en el brazo izquierdo, y se encuentra en buen estado». Testigos presenciales indicaron que Khalaf resultó herido grave.
Acusan a Blackwater
El grupo islamico acusó a la compañía de seguridad estadounidense Blackwater de haber organizado el atentado. «Sabemos que han atacado Mogadiscio en ocasiones anteriores y es lo que han hecho en Irak también», afirmó Al-Shabab.
Uno de los testigos presenciales aseguró que la situación era «terrorífica». Nur Ali Dahir, que es el propietario de una de las tiendas que están situadas frente al mercado de Bakara, afirmó que «al menos hay seis cadáveres alrededor de mi establecimiento».
Los grupos insurgentes islámicos Al-Shabab y Hezb al-Islam han estado enfrentándose al Gobierno de transición somalí de Sharif Sheikh Ahmed de forma moderada desde mayo del 2009, cuando las fuerzas etíopes se encontraban en el país para apoyar a las tropas del Estado. Hace una semana, rebeldes fueron atacados con una granada en el distrito de Dinsor, 330 kilómetros al sur de Mogadiscio, y al menos siete oficiales de la milicia resultaron heridos, entre los que se encontraba el gobernador de la región. Al-Shabab controla gran parte del sur del país africano, y lucha contra los efectivos del Gobierno somalí para intentar imponer en el país la estricta ley islámica.