Las familias gitanas son reacias a abandonar los lugares donde habitan, aunque sean 'infraviviendas' situadas en espacios insalubres y llenos de basura como El Tejerín o, hace unos años, en la zona de El Terminillo. «Tienen apego a las chabolas», declaró el alcalde. Sin embargo, gracias al trabajo conjunto de la Concejalía de Servicios Sociales y de la Fundación del Secretariado Gitano, las familias van dejándolas y , de forma paulatina, se van integrando en los distintos barrios de la ciudad. Y no hay un barrio concreto que acoja a estas familias de manera especial. Arahuetes destacó que el realojo se lleva a cabo «en toda la ciudad».
«No hay un núcleo con especial relevancia -añadió-, estamos aprovechando para el realojo con más intensidad las viviendas municipales de la calle General Santiago y de la Travesía de la Dehesa, pero con plena garantía para la convivencia social».
La integración está siendo «buena», aunque, reconoció Arahuetes, «no es fácil erradicar el chabolismo porque no es fácil el realojo». No obstante, destacó que los técnicos municipales y el equipo de Gobierno han sabido «buscar las características más adecuadas a cada familia».
En los últimos años, las familias gitanas han ido trasladándose a otros barrios, primero las de El Terminillo y después las de El Tejerín y la calle Carretera de Madrona, a pisos tutelados por el Ayuntamiento «con las condiciones de cualquier persona», en régimen de alquiler o de cesión y «deben cumplir la normativa», , destacó el alcalde. Después de que son alojadas, la Concejalía de Servicios Sociales realiza un seguimiento de cómo se van integrando las familias y de momento «no hay problemas de convivencia», señaló, porque «hasta ahora no hay ni un dato de conflictividad con las familias realojadas».
De todas formas, Arahuetes destacó que en estos dos bloques de viviendas municipales no habrá más realojos de familias gitanas, pues el propósito del programa es que vayan integrándose «despacio, de forma ordenada y tranquila» para «evitar que se formen guetos en zonas determinadas». Por eso la distribución de los antiguos chabolistas se realiza en todos los barrios de la ciudad:
«Estas familias están yendo a San José, a La Albuera, San Millán, al recinto amurallado o a la Calle Real, donde ya hay dos. No hay ningún barrio excluido del realojo», afirmó el alcalde.