«Que todo cambie para que todo siga igual». Con este espíritu 'gatopardiano' encaran el productor teatral José Sámano y la directora Josefina Molina la reposición de 'Cinco horas con Mario', que volverá a los escenarios el 8 de octubre en el teatro Calderón de Valladolid. Desde que se estrenara la obra un 26 de noviembre de 1979, con los mismos gestores tras las bambalinas, la protagonista de este monólogo, el personaje de Carmen Sotillo, quedó grabado en mucho más allá que el curriculum profesional de la actriz vallisoletana Lola Herrera. Ahora, tomará el relevo la actriz madrileña Natalia Millán.
Sámano, que ya había firmado un acuerdo con el propio Miguel Delibes el pasado año, lamentó que el regreso a los teatros del primer montaje teatral de una obra suya llegue tras su muerte. «Es lo que más nos duele. Que no pueda ver a la nueva Menchu Sotillo», explicó ayer tras confirmar el cierre del proyecto.
El productor cántabro, único que se ha atrevido a adaptar al escritor vallisoletano al teatro, recordaba los consejos del autor de 'El hereje', que le pidió «una actriz que no fuera de relumbrón». Finalmente, Sámano se decidió por Natalia Millán (Madrid, 1969), una actriz que ha mostrado una gran versatilidad en su carrera. Capaz de hacer con la misma solvencia 'El mercader de Venecia', de Shakespeare, o su actual éxito en 'Cabaret', además de intervenir en la serie de Antena 3 'El internado'.
Fidelidad
Sámano y Molina coinciden en que el mayor esfuerzo recaerá sobre la Millán. «Empezaremos con el trabajo de mesa -explicó ayer la veterana directora-. Después, cuando ella memorice y haga suyo el texto, empezaremos a matizarlo». Sámano completa asegurando que «vamos a tener muchas charlas con Natalia para ver cómo asimila un texto tan repetitivo y concéntrico. Lo que tengo claro es que será una Carmen Sotillo distinta».
El retrato sociológico que esta viuda hace de su tiempo, con el cadáver de su marido de cuerpo presente, exigía a una mujer de cierta madurez. Natalia Millán encara el personaje con cuatro años menos que Lola Herrera cuando lo subió por primera vez al escenario del teatro Marquina de Madrid. En este sentido, las dos intérpretes han mantenido ya algunas charlas y la Herrera ha mostrado su compromiso de ayudar a levantar de nuevo la obra. A punto de cumplir 76 años, la vallisoletana representa ahora, precisamente en el Marquina, la obra 'Seis clases de baile en seis semanas'. A 'Cinco horas con Mario' le dedicó 25 años de su vida y más de 2.000 funciones. Por eso insiste en que «la obra me ha dado mucho y también me ha quitado mucho, pero yo ya cumplí, ahora que la haga otra».
Las previsiones del equipo de producción es comenzar los ensayos a partir del 15 de agosto para no llegar al estreno con los agobios de aquella primera subida de telón de 1979, cuando nadie creía en el futuro de un monólogo de hora y media sobre un velatorio. «El texto es tan extraordinario que es un encaje de bolillos -reflexionaba ayer Josefina Molina-. En 30 años nunca ha dejado de hacerse. Cambian los tiempos y los teatros se siguen llenando y no sólo de gente mayor». Por eso insiste en su obsesión de «ser lo más fiel posible».
En lo que si anuncia cambios, aunque «muy sutiles», es en la escenografía. Retoques que sólo perseguirán «ayudar a la intérprete a que haga suyo el texto, por eso no tiene que enturbiar la esencia de las palabras». A sus 73 años, Josefina se toma este nuevo reto con «la bastante experiencia y calma como para encararlo pensando sólo en el homenaje al autor de uno de los textos que mejor captaron su tiempo». Tras el estreno de la obra, para la que se ha elegido el Puente del Pilar, la productora espera iniciar una gira por todo el país y hacer temporada en Madrid y Barcelona.