La Concejalía de Urbanismo ha convocado una comisión extraordinaria para mañana viernes en la que se dictaminará la aprobación inicial de la modificación del Plan General en la barriada del 29 de Octubre, en Pajarillos, para abordar la demolición de los 95 edificios existentes (570 de viviendas) y la posterior reconstrucción de bloques residenciales nuevos en los que se habilitarán 850 pisos.
El pleno del Ayuntamiento dará luz verde la próxima semana a este primer trámite, fundamental para abordar un complejo proceso de regeneración urbana, que obligará a realojar a 294 familias (800 personas) hasta que concluya la edificación de los primeros inmuebles en el 2013. Otras 276 familias no tendrán que dejar el polígono durante esta intervención. Podrán seguir en sus actuales casas hasta que finalice la edificación de los nuevos pisos, que contarán con ascensor, garajes y trasteros. Cuando concluya toda la obra, en el 2016, se mudarán a sus nuevas viviendas y se procederá a demoler lo que resta del barrio antiguo.
En la calle Cigüeña
Según adelantó ayer la responsable del área, Cristina Vidal, el Consistorio abrirá en junio una oficina en el entorno del 29 de Octubre, probablemente en la calle Cigüeña, para informar a los afectados de esta operación, cuyo coste alcanza los 82 millones de euros.
Este aspecto será fundamental, ya que el anuncio del derribo ha generado muchísimas dudas entre algunos residentes tanto por los realojos forzosos que tendrá que asumir el 52% de la población de esta área, como por el dinero que tendrán que pagar por sus nuevos pisos. En principio, a los propietarios se les cambiará los metros cuadrados de su piso actual por los de la futura casa a coste cero y sólo tendrán que abonar la diferencia en caso de que soliciten más superficie. Lo pagarán a precio de VPO. También se ha abierto la posibilidad de que los que quieran abandonar el barrio puedan vender su casa a la promotora del futuro 29 de Octubre a precio de vivienda de protección oficial y con ese dinero buscarse un piso en otro lugar.
El impulso municipal a este proyecto, respaldado por la asociación de vecinos La Unión de Pajarillos, ha provocado el rechazo de algunos residentes, sobre todo de avanzada edad, que consideran injusto que les hagan salir de sus casas. Creen que no es necesaria la demolición, sino una reforma en profundidad.
Cristina Vidal espera que el próximo mes de diciembre la Junta y el Ministerio de la Vivienda acuerden la declaración de la barriada como Área de Rehabilitación Urbana con el objetivo de que en el primer trimestre del 2011 comiencen las obras de derribo en la zona. Para entonces tienen que tener reservados pisos de alquiler para 294 familias. Tras el compromiso expresado por el Gobierno central con este proyecto, el Ayuntamiento de Valladolid espera poder alcanzar el tope máximo de subvenciones para poder llevarlo a cabo. Así, baraja que podrían conseguirse cincuenta millones en ayudas públicas.