El 8 de abril del año 1971 se celebró en Londres el Primer Congreso Mundial Gitano, una fecha que se recuerda cada año con la conmemoración del Día Internacional del Pueblo Gitano. En esta ocasión, la cuarta que se celebra en Palencia, la lectura de un manifiesto por parte de dos jóvenes estudiantes, la proyección de un vídeo en forma de recorrido histórico por la situación de la comunidad gitana en la capital o la interpretación en directo del himno musical de esta etnia fueron las actividades organizadas por la Fundación Secretariado Gitano y la Asociación Payas y Gitanas Romi, en el Centro Cultural Provincial de la Diputación. Celia Gabarri es la técnico de intervención social de la Fundación Secretariado Gitano en Palencia.
-¿Es necesario conmemorar este día?
-Es necesario y novedoso. La idea es que seamos los precursores de este día, pero que en años sucesivos sea la propia comunidad gitana la que lo celebre, vaya al río y haga el rito de los pétalos, cuya idea es que el pueblo gitano es un pueblo sin fronteras. También es un homenaje a muchísimos gitanos que murieron en el holocausto nazi.
-¿Qué evolución ha sufrido el pueblo gitano en Palencia?
-Tenemos mucha suerte, porque ha habido un plan de vivienda, a través del Ayuntamiento, que ha erradicado las pocas chabolas que había. Palencia es una de las pocas ciudades donde no existe chabolismo. El tema de la mujer también está muy promocionado y cada vez los gitanos se forman más, quieren buscar empleo y hay más trabajando por cuenta ajena.
-¿En algún momento sienten discriminación?
-Cada vez menos, pero hay algunas cosas que te hacen pensar que los prejuicios persisten. Una de ellas es que la mujer gitana en Palencia está mucho más formada que el hombre, pero le cuesta muchísimo encontrar trabajo. Las mujeres en general sufren discriminación y al ser gitana es una discriminación doble.
-¿Qué políticas serían positivas para acabar con esa discriminación?
-Se ha celebrado en Córdoba la segunda Cumbre Europea sobre la Población Gitana y el que participen los países miembros es en sí un éxito. Lo ideal sería terminar con la marginalidad, hacer políticas activas en las que los propios gitanos sean los protagonistas y así avanzar todos en el mismo camino.