«Nos cayó encima la última nube que quedaba», resume el presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo de las Injurias, que el Miércoles Santo se vio obligada a recortar la procesión apresuradamente cuando la cabecera ya llegaba a la Plaza Mayor y la soberbia imagen titular se encontraba «exactamente entre la plaza de Los Ciento y La Magdalena», puntualiza Rufo Martínez. Los cargadores se dirigieron de inmediato al Museo de Semana Santa, «porque lo primero es proteger la talla», pero tanto los hermanos como el paso acabaron empapados por el fuerte aguacero.
No ha sufrido daños y sólo es necesario dejarla que se seque al aire; ni con paños, ni utilizar ningún producto, explica el presidente. El Museo de Semana Santa es el lugar idóneo porque tiene la climatización adecuada y ventilación suficiente.
La cofradía no se planteó cubrir la imagen con plástico porque una vez mojada es contraproducente, y antes confiaban en que las previsiones meteorológicas se cumplieran, «habíamos estado hora y media en la plaza de la Catedral, el cielo se había despejado y detenernos a poner plásticos nos hubiera retrasado 10 0 15 minutos», argumenta Martínez. Aclara que, desde luego, durante la jornada se plantearon la posibilidad de no salir, «habíamos hablado con la Policía Municipal para exponerle que si llovía, la procesión se suspendería, y teníamos claro que si a las 20.30 estaba lloviendo, no salíamos».
Curiosamente, los responsables de la Hermandad del Silencio recurrieron a diversos organismos para conocer las previsiones meteorológicas, desde el centro de la Agencia Estatal Meteorológica, hasta el aeropuerto de Villanubla, «nos atendieron muy bien y en ambos sitios aseguraron que no llovería, pero las predicciones son una cosa y el tiempo real otra».
La primera vez en 80 años
El presidente no recuerda que la procesión haya tenido que suspenderse desde que lleva en la cofradía, «no te podría asegurar que es la primera vez en los 85 años de historia, pero tampoco los más viejos, personas de más de 75 años, recuerdan un año en el que no haya salido».
Con todo, Rufo Martínez no se siente decepcionado, puesto que tiempo permitió celebrar la ceremonia del juramento, «siempre hay una primera vez, ha llovido toda la semana y nuestra cofradía no iba a ser una excepción».
La imagen titular de la Cofradía del Silencio es una magnífica talla de madera, del siglo XVI y de autor anónimo. La escultura, que representa a Cristo Muerto, mide dos metros de altura y es, para muchos estudiosos, el mejor Crucificado del Renacimiento español. Sobre su autoría permanece abierto el debate, después de que se hubiera atribuido a Becerra, Arnao Palla o Jacobo Florentino, teorías ya descartadas.
El Santísimo Cristo de las Injurias, al que se conoce también como el de las tres miradas, se expone al culto en la Catedral.