Ya tenían ganas los zamoranos y visitantes de una tarde como la de ayer, de forma que no dudaron en aprovecharla. La satisfacción y el interés se reflejaba en el semblante de los asistentes a la salida de la procesión. Casi dos mil hermanos de la cofradía más antigua de Zamora y, según la tradición, la más antigua de España, vistieron de morado las calles para acompañar al Nazareno y recrear la pasión de Jesús a través de esculturas de distintos momentos de su historia.
La sencilla Cruz que es el emblema de la cofradía apareció a las puertas del Museo, abrió el desfile y avanzó, flanqueada por las dos filas de cofrades, por la calle Corral Pintado. Tras ella, el Lavatorio de Pies, la más actual de sus obras, creada por Higinio Vázquez en el 2001. Representa el momento en el que Jesús se dispone a lavar los pies a los apóstoles, antes de la última cena.
El paso llega a la Plaza Mayor, donde aumenta la afluencia de público, mientras siguen saliendo del Museo las siguientes escenas. A pie de calle y desde los balcones la gente encuentra espacio para ver el desfile y tomar imágenes con el marco de la serena tarde. Entra en la plaza del Mercado y los cargadores ofrecen un baile a los congregados mientras gira en la esquina en dirección a la recién remodelada plaza de la Cárcel para salir a Santa Clara. Detrás se vislumbra la Santa Cena a la altura del Seminario. Un grupo de considerables dimensiones tallado con detalle a finales del siglo pasado por el escultor Fernando Mayoral. Jesús y los doce apóstoles se reúnen en tono a la mesa y, a los pies, un perro echado. Entre los sonidos de la banda se oyen las instrucciones para dar la vuelta con el paso de gran envergadura.
Juan Sánchez Guerra talló en 1691 el momento en que Jesús se retira a orar el huerto de los Olivos; el grupo escultórico baila también sobre los hombros de los hermanos.
El Prendimiento, la Flagelación, la Coronación de Espinas, la Sentencia... acercan el momento de la muerte y muestran al público los estilos escultóricos, la mayoría todavía de época moderna. El Ecce Homo marca el punto de inflexión, para retrotraer al espectador hasta 1522 cuando Gil de Ronza talló esta imagen de Jesús vestido de rey con manto púrpura y cetro.
Camino del Calvario
Toda la secuencia llega al punto cumbre cuando aparece el Nazareno: Cristo cargado con la cruz, camino del Calvario. Convertida en imagen titular de la cofradía, la talla cubierta con túnica morada y bordada en oro, data del siglo XVII.
Cierra el desfile la Madre, la Virgen Dolorosa, que lleva túnica y manto de terciopelo negro, recién renovado el año pasado. La imagen, que tiene carácter preferente en la procesión, desfila con la Vera Cruz desde el siglo XVI, pero esta talla fue realizada por Ricardo Segundo en 1942.
El cortejo artístico se adentra a medida que avanza la tarde por las calles del casco histórico hacia la Catedral. Es el momento del descanso, que ayer pudieron disfrutar los hermanos compartiendo merienda con amigos y familiares, antes de regresar al Museo.