Como en cada víspera del Viernes Santo, Bercianos de Aliste, con poco más de un centenar de vecinos, se prepara para ser cercada por los flashes de las cámaras durante un día. El tumulto de los turistas, cámara al hombro, rompe la tranquilidad del pueblo durante una jornada que acoge una de las procesiones más emotivas y sobrecogedoras de la provincia, la del Santo Entierro, donde los cofrades visten las mortajas blancas con las que un día, cuando fallezcan, serán enterrados. La subdelegada del Gobierno, Pilar de la Higuera, mostró ayer su respaldo a las procesiones que se celebran dentro de la Semana Santa de Bercianos de Aliste.
De la Higuera se reunió con directivos y mayordomos de la Semana Santa de Bercianos, con quienes participó en los preparativos de los desfiles procesionales del Jueves y del Viernes Santo, y les transmitió «todo su apoyo por la peculiar y tradicional forma de celebrar la Pasión en esta localidad alistana, algunas de cuyas manifestaciones se mantienen desde el siglo XV».
Cambió impresiones con varios vecinos en torno a la dimensión religiosa de su Semana Santa, pero sin obviar la proyección turística internacional que esta celebración le ha dado a la localidad alistana.
La subdelegada fue recibida en la Plaza de la Iglesia por el presidente de la Junta Directiva de la Semana Santa, Fernando González, por mayordomos de las cofradías y por algunos vecinos, y participó con ellos en los preparativos de los actos centrales de la Pasión: la procesión del Santo Cristo o de la Carrera, el jueves, y el Descendimiento y la procesión del Santo Entierro, en la tarde del Viernes Santo.
De la Higuera se interesó por los orígenes de las cofradías, por la idiosincrasia de sus componentes y de sus hábitos, y por las características de los pasos e imágenes que desfilan estos días, especialmente por la del Cristo Pequeño y por El Crucificado que, al ser una imagen articulada, tras la ceremonia del Descendimiento se convierte en el Cristo Yacente que procesiona en la tarde del Viernes Santo.
La subdelegada transmitió todo su apoyo a la directiva y a los vecinos de Bercianos para mantener e impulsar esta «particularísima y tradicional forma de celebrar la Semana Santa», y les animó a preservar «el profundo carácter religioso de la misma, haciéndolo compatible con el interés turístico que estas celebraciones han suscitado en toda la geografía nacional».