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«Guillermo tuvo a su lado a los jóvenes españoles»

CULTURA

«Guillermo tuvo a su lado a los jóvenes españoles»

La mujer que compartió su vida con el premio Cervantes es una pieza fundamental en la edición de sus obras

27.03.10 - 00:53 -
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Mientras charlábamos, en los momentos previos a la presentación de 'Cuerpos divinos', el pasado 11 de marzo en la sede de la editorial, pensaba que Miriam Gómez habla como escribía su marido, Guillermo Cabrera Infante: como un torrente. Se diría que, como otras mujeres que han compartido la vida con hombres que dejaron huella en las artes o en las letras, parece ser consciente de que, en parte, la forma que esa huella vaya adoptando una vez que ellos no están, depende de su cuidado. No hay sin embargo nada remilgado, exagerado o blandamente admirativo en la actitud de esta mujer que sonríe con la misma facilidad que habla. Y que sin conocerte ya te invita a su casa de Londres, para «cuando pases por allí».
De 'Cuerpos divinos' dice que «la historia pudo más que la ficción». Así que cuando su esposo le dijo «haz lo que quieras» refiriéndose a todos los papeles que dejó inéditos, ella ha procurado que salieran tal y como lo dejó.
«He sido y soy una medium entre Guillermo y Toni» (Munné, el editor de Galaxia Gutenberg que ha estado a cargo del libro). Y eso no sólo porque ella conociera las intenciones de su autor, sino también porque es la única capaz de interpretar su letra, «una letra bellísima, como dibujada».
Ahora está siendo una pieza fundamental en la edición de sus obras completas que, entre otras cosas, rescatarán 25 entrevistas de su etapa de reportero en diversas revistas culturales en Cuba, que no se habían vuelto a publicar desde entonces, y en las que aparecen personajes tan carismáticos como Luis Buñuel.
Eso la obliga a estar todo el día manejando papeles viejos («tengo los dedos fatal por culpa de los papeles, menos mal que encontré una pomada buenísima», explica antes de dar rienda suelta a sus recuerdos). Una tarea que ha cambiado en parte su rutina. «Yo soy un ama de casa, los papeles oficiales no mienten y eso dicen, pero creo que al fin también acabé convirtiéndome en una buena editora», decía sin perder un segundo el buen humor.
Ese buen humor que seguramente funcionaría como el contrapunto de los momentos más depresivos del autor de 'La Habana para un infante difunto'. «Lo cierto es que nos compenetrábamos en todo. Hasta en un huevo: si a él le gustaba la yema a mí la clara; del pollo, a él , el muslo y a mí, la pechuga, éramos perfectos el uno para el otro...» Miriam cumple setenta años el mes que viene y ha pasado casi toda su vida junto al escritor. El comienzo de su historia está en la novela y ella decía sentirse avergonzada durante la presentación. «Ustedes saben ahora tanto de mí», dijo sin perder la sonrisa.
«Guillermo era un intelectual, un pensador total, todo lo que veía acababa siendo una reflexión», recuerda Miriam en su soliloquio. No necesita preguntas para hablar de un escritor que en los malos momentos se refugiaba en ella, pero también en los autores que admiraba. «Cuando se sentía enfermo leía a Swift, a Poe, a Stendhal, a Chandler y le ayudaban a salir de su depresión».
Miriam sólo se rebela cuando se le insinúa si todos esos años fuera de Cuba estuvieron teñidos de nostalgia. «Él sabía que tenía que dejar La Habana para poder escribir. Pero tratamos de ser lo más felices posible. Íbamos al cine, salíamos, venían a casa muchos amigos. Fidel no fue una obsesión en nuestras vidas. No lo nombrábamos porque lo despreciábamos. Era la gente la que continuamente nos hablaba de todo eso. A veces incluso evito decir de dónde soy para no tener que hablar de todo eso». Inútil empeño porque toda una vida fuera de Cuba no ha conseguido quitarle el acento inconfundible.
Guillermo Cabrera Infante y Miriam Gómez practicaron en su definitivo retiro de Londres la política de puertas abiertas. Fueron muchos los jóvenes escritores que pasaron por su domicilio en South Kensington para conocerles, pedir consejo al escritor o simplemente manifestarle su admiración. «El régimen de Castro le quitó a Guillermo la juventud cubana, pero a cambio tuvo a los jóvenes españoles». Muchos de ellos, ahora consagrados, tienen estas tertulias como un momento importante de su iniciación como escritores.
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Miriam Gómez Cabrera Infante. :: KIKO HUESCA

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