La nueva jefa de la Fiscalía de Valladolid, Esther Pérez Jerez, asumió ayer el cargo de dirigir a los 23 fiscales de la provincia durante los próximos cinco años como una responsabilidad y «con el compromiso de escuchar a la sociedad, oír al tejido asociativo y dar respuesta» legal a sus demandas, para defender mejor los intereses generales de los «más desprotegidos».
Pérez, que hasta hace un mes ocupaba la Jefatura de la Fiscalía de Palencia, expresó ayer su satisfacción tras ponerse al frente de la cúpula del Ministerio Público en Valladolid, donde ha trabajado doce años y en donde el relevo en este órgano no se había producido desde 1995, con la jubilación del anterior responsable, Luis María Delgado.
Precisamente Pérez dijo en su discurso que en todos estos años el Ministerio Fiscal ha cambiado mucho, lo que a su juicio hace necesario «nuevas formas» para hacer frente al importante volumen de litigiosidad que tiene la provincia, que es capital de la comunidad y en donde están las sedes de las instituciones regionales.
«Tenemos que conseguir que la Fiscalía de Valladolid sea un referente para los ciudadanos, a donde puedan acudir mañana y tarde. Y transmitirles que estamos a su servicio y que somos sensibles a sus necesidades», expresó la nueva jefa de la Fiscalía en presencia de más de una treintena de jueces, fiscales de ocho provincias y funcionarios de Justicia.
Pérez destacó la «calidad profesional y la marcada vocación de servicio público» de sus compañeros en la Fiscalía, y dedicó especial recuerdo al teniente fiscal, José Carlos Jaramillo, con el que ha 'competido' para esta plaza en el reciente concurso.
Esther Pérez no ocultó la vieja reivindicación de sus compañeros de carrera de asumir «sin complejos» la dirección de la investigación penal, dando a la Policía Judicial las órdenes que garanticen una eficacia en las intervenciones.
La máxima responsable de la Fiscalía expuso además su objetivo de frenar todas aquellas iniciativas que sean dilatorias e innecesarias, para que los procesos penales y civiles no permanezcan aparcados años en las sedes judiciales.
Pérez dijo además que apostaba por la especialización de los fiscales en materias como la siniestralidad laboral, el medio ambiente o la seguridad vial con el objetivo de «proteger mejor a las víctimas y castigar a los culpables».
En este sentido animó a sus compañeros a cumplir su función como garantes de la legalidad mediante «una labor de prestigio pero sin caer en la popularidad».
Padrino del Supremo
El que fuera teniente fiscal de Valladolid y desde septiembre del 2005 ejerce como fiscal de Sala del Tribunal Supremo, José María Álvarez Anllo, fue el encargado de apadrinar a Esther Pérez en el acto celebrado ayer en la Audiencia, una ceremonia que estuvo presidida por el fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido.
Precisamente éste reconoció en público que la designación de Pérez «no había sido fácil» en la votación en el Consejo Fiscal de febrero. En el empate de los vocales, el voto de calidad de Pumpido dio la mayoría a Esther Pérez frente al fiscal José Carlos Jaramillo.
«La mayor dificultad no reside en elegir a un candidato competente. El problema está en optar por aquél o aquella que está en mejores condiciones para situar al Ministerio Público dentro de la modernización», dijo el fiscal General.
El presidente de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle, felicitó en nombre del Poder Judicial a la nueva fiscal jefe y recordó a su predecesor, Luis María Delgado, ausente en el acto de ayer. Trebolle calificó de «labor ejemplar» la realizada por Esther Pérez como fiscal durante los tres meses que duró el juicio contra la red de narcotraficantes del 'clan de los Monchines'.
Por este proceso judicial, el fiscal General del Estado señaló que Pérez recibió en el 2008 el Premio Coraje que le concedió la Asociación de Vecinos de Pajarillos.
«Eres una buena profesional, con buena preparación jurídica. Cuenta con la plena colaboración de la Audiencia», dijo Trebolle, que invitó al Ministerio Público a seguir en su labor de la mediación penal que permite reducir los juicios mediante el acuerdo entre las víctimas y los acusados.