Primero fueron algunos escombros, luego surgieron las ruedas y otras basuras y, al final, el vasto terreno del futuro plan parcial La Florida, entre las carreteras de Segovia y Madrid y la Ronda Interior Sur, se ha convertido en un vertedero ilegal en toda regla a lo largo y ancho de sus 46,2 hectáreas. Todo un atentado contra el medio ambiente aderezado con dos núcleos chabolistas y un tercero abandonado -los chalés anexos a las antiguas instalaciones de Desguaces Cano-, aunque visitado aún por indigentes, que fue pasto de las llamas el domingo de la semana pasada.
Un corto paseo por uno de los lugares más frecuentados por los vecinos de Delicias precisamente para eso, pasear, basta para descubrir los vertidos incontrolados de toda suerte de desperdicios. Una primera montaña gigante de escombros de obra, y alguna que otra sorpresa -libros, viejos documentos,...-, corona el centro del terreno. En torno a ella se encuentran los antiguos chalés de lujo, ahora deshabitados desde el verano por las familias gitanas que los ocupaban desde hace un lustro. Las casas, literalmente desguazadas, amenazan con venirse abajo y cuentan con dos vasos de piscina llenos ahora de basura y cables pelados sin rastro del valioso cobre que algún día contenían. Frente a las dos viviendas aún humean los restos de la chabola de madera carbonizada hace escasos días.
Pero en La Florida hay más, mucho más, que contar. Una de las naves industriales -dos de ellas siguen en uso- tiene un boquete en un lateral y dentro, aparte de un olor nauseabundo, oculta una furgoneta sin motor y la tapa de otra. Sólo con salir del almacén, por otro agujero, claro, el visitante puede apreciar la curiosa armonía existente entre los últimos pinos del solar, las decenas de cubiertas de neumáticos allí abandonadas y los conejos, por centenares, allí asentados.
Parachoques y litronas
La lista de despropósitos incluye también un vertedero de parachoques de turismos, en las inmediaciones del canal del Duero; otro de cascos de litronas, y uno más de bolsas de basura. Los buscadores de chatarra no son ajenos a semejante mercadillo abierto al público y acuden a diario a merodear por los bacheados caminos de La Florida.
El suelo que ocupará algún día la futura urbanización de viviendas esconde algunas curiosidades más, si cabe, como dos núcleos chabolistas y los restos de cuatro de las trece arcas que en el siglo XVI llevaban el agua a la ciudad -son las únicas que no se restauraron entre 1999 y el 2003-. De ellas sólo quedan la peana y alguna piedra suelta.
En cuanto a los núcleos habitados, el histórico de Juana Jugan y el más alejado del 'Tuerto -en el camino paralelo a la carretera de Madrid-', su población se ha reducido sensiblemente en los últimos meses y en ellos viven apenas una docena de personas en la actualidad.