Le apasiona la Semana Santa y se le nota. José Miguel Román, doce años al frente de la Junta de Cofradías, supera la carga de la vorágine organizativa que le supone este evento con una ilusión que está intacta. Dice que la emoción sigue siendo la misma que cuando desfiló por primera vez a los siete años. Sólo los cofrades conocen esa sensación.
-¿Cómo se presenta la Semana Santa del 2010?
-Llena de ilusión, de esperanza y de expectativas, porque, aunque es la misma celebración, todos los años es distinta, hay algo nuevo.
-¿Conmemorarán finalmente los doscientos años de historia de la Procesión General?
-Al final la ayuda de la concejala de Cultura, que siempre que las posibilidades económicas se lo permiten está abierta a colaborar, facilitará la publicación de un libro sobre la evolución de la Procesión General, desde aquel 21 de abril de 1810 en que el general Kellerman la organiza con la participación de todas las cofradías de la época.
-Lleva de presidente desde 1998 y en junio acaba el mandato. ¿Se ve con fuerzas para continuar?
-Tengo un compromiso adquirido con las cofradías de seguir hasta que se termine la nave que se va a construir en El Carmen para guardar todos los enseres de las cofradías, porque no me parece lógico dejar ese embolado a otra persona. Luego tengo que hablar con la gente que colabora conmigo, con la familia, ver mi situación de trabajo y entonces decidir. A pesar de los años que llevo como presidente, ilusión e ideas tengo. Llevo viviendo la Semana Santa con la misma ilusión que cuando comencé a desfilar a los siete años.
-Hay que bregar con mucha gente: cofradías, instituciones...
-El trabajo es ingrato, aunque si uno consigue que la Semana Santa salga bien merece la pena. Hay que luchar en frentes muy distintos y tienes que llevar siempre esa cara de pedigüeño, porque somos una entidad con un presupuesto que no es elevado. Nuestros ingresos se limitan a la venta de artículos en Semana Santa y a los donativos por sillas y tribunas. El resto son aportaciones de entidades públicas y privadas, que también tienen sus problemas económicos y eso nos atañe.
-¿Es complicado organizarla con un presupuesto de 150.000 euros?
-Si lo comparas con los presupuestos que tienen las juntas de cofradías de Andalucía son la tercera parte. Las actividades hay que ajustarlas a ese dinero. Y eso que en Valladolid tenemos la suerte de que el Ayuntamiento, aparte de la aportación económica, edita toda la cartelería, los programas... Pone a nuestra disposición su personal de carpintería para el montaje de las gradas. Ni con el Ayuntamiento de Valladolid ni con Diputación hay queja porque su apoyo es total.
-¿Les ha sorprendido que la Junta de Castilla y León haya reducido su aportación hasta un 35%?
-Sí. Esa disminución es muy importante para Junta de Cofradías. Confiábamos en que íbamos a tener la misma aportación y hemos hecho actividades contando con esos 21.000 euros. Ahora se van a convertir en 13.650. Esos 7.350 euros en un presupuesto elevado no es mucho, pero en el nuestro, de 150.000, suponen el 5%.
-Durante los últimos años muchas procesiones han tenido que sortear las zanjas. Este año se vuelve a la normalidad. Un alivio, ¿no?
-A Dios gracias vuelven a sus recorridos originales. Además, muchas calles se han peatonalizado o semipeatonalizado y creo que zonas como Duque de la Victoria o San Miguel han mejorado mucho. Eso realzará las procesiones. Gracias a la colaboración de la Policía Local y a la comprensión de los ciudadanos hemos podido salvar las complicaciones.
-¿Cómo se encuentra la salud cofrade en estos momentos de laicismo?
-En los dos últimos años el número de altas es menor. Actualmente el número de cofrades está alrededor de 13.000. Lo bueno es que la participación en los distintos actos se está manteniendo en una cifra importante. Por ejemplo, a la procesión de Viernes Santo acuden entre 4.500 y 6.000, dependiendo de las condiciones climatológicas, son cifras que entendemos que son buenas.
-¿Solucionaron con el alcalde la polémica que se creó por la suspensión de la Procesión General el año pasado?
-Estas cosas hay que tratarlas con calma y no con el nerviosismo que a todos nos entra cuando hay una suspensión. Este año vamos a poder contar con unos datos en tiempo real del Centro Meteorológico que nos van a permitir planificar los desfiles. Si se van a poder celebrar con normalidad, si es conveniente retrasar su comienzo... Esperemos que nos digan que en los diez días no va a haber problemas de lluvia.
Pocos protectores
-Diez días que benefician a hosteleros, comerciantes... Usted ha dicho que echan en falta mayor apoyo.
-Son los grandes beneficiados. Aunque la Asociación de Hostelería hace una aportación de forma genérica, sí que nos gustaría que muchos hoteles, bares y restaurantes de Valladolid, que ven incrementado su número de clientes, fueran socios protectores con la aportación que considerasen. En una ciudad como Valladolid, con más de 300.000 habitantes, los socios colaboradores no llegan a cien con una aportación total de 6.000 euros. Es un poco pobre.
-El nuevo arzobispo, Ricardo Blázquez, ya ha ensalzado la Semana Santa de Valladolid. ¿Cómo acogen las cofradías al prelado?
-Pensamos que es una persona que tiene muchas cosas para que la comprenda perfectamente. Es castellano, de un pueblo de Ávila, ha sido obispo en Palencia y viene de Bilbao, una de la ciudades del norte que tiene una Semana Santa de mayor importancia. Creemos que don Ricardo Blázquez será una defensor a ultranza de nuestras procesiones. Nosotros nos pondremos a su disposición para trabajar juntos.
-¿Hay luchas de poder en las cofradías o reina la armonía?
-Puede haber algún pique, pero no a nivel directivo, sino de cofrades. «Mi cofradía es la mejor, qué bien llevamos el Cristo, qué banda tan buena tenemos»... Eso es lógico, sobre todo entre los más jóvenes. Pero en este momento, a Dios gracias, es total la armonía que hay entre las cofradías. Prueba de ellos son los hermanamientos, las cesiones de pasos...
-Un mensaje para esos vallisoletanos que se quejan de los trastornos de las procesiones.
-El mismo que desde otras instituciones se da cuando llegan las ferias, los carnavales, el teatro en la calle, la Seminci... Son actividades que van en favor de una ciudad y que hacen que sea conocida en España y en el mundo. Unos se quejan de que ocupamos las calles, otros del volumen de la música de los conciertos de la Plaza Mayor en ferias, otros de que la caseta se la han puesto junto al portal... Entiendo que las procesiones, siendo una manifestación de una fe, la gente puede verlas en la calle desde muy distintos aspectos. Recibimos muchas felicitaciones de gente que no es católica pero que aprecia la manifestación de arte y de cultura que demostramos en la calle. Nosotros, en colaboración con la Policía Local, procuramos que las molestias sean las menores posibles.
-Algunos identifican a los cofrades con 'capillitas' a los que les gusta lucir hábito o tambor, pero sin un compromiso cristiano claro de ayuda al prójimo.
-Las cofradías tienen mucha vida a lo largo de todo el año. Muchas tienen su bolsa de caridad, otras se implican con Cáritas en la parroquia... Sin ir más lejos, hace un mes ha habido un certamen de bandas y han donado los beneficios a Haití. No creo que los cofrades que salen en sus procesiones de regla a las tres de la mañana lo hagan para que les vean lo guapos que son. Eso es un sacrificio.