Estos días se están tomando decisiones importantes para el futuro de la Montaña Palentina. Como de tapadillo, sigue abierto el procedimiento de aprobación de las directrices de ordenación del territorio de la Montaña Central Cantábrica, esas que se vieron afectadas en varias ocasiones por escándalos de burdas copias del Rincón del Vago y otras páginas de Internet.
Las directrices que ha publicado la Junta de Castilla y León no proponen un modelo de desarrollo equilibrado y sostenible para la montaña palentina y leonesa, porque, deliberadamente o no, condenan a estas comarcas al monocultivo de las actividades turísticas.
Esta zona ya conoció la prosperidad basada en el monocultivo minero y sabe bien que el exceso de especialización económica significa jugar a la ruleta rusa con el futuro de sus habitantes.
A los socialistas nos parece bien que se faciliten, sin privilegios, los proyectos empresariales para promover el esquí alpino, siempre con respeto a las leyes que protegen los valores naturales del territorio. Y afortunadamente parece que ya hay más de un proyecto esperando.
Nos parece bien la propuesta de desestacionalizar la oferta turística aprovechando precisamente la riqueza del patrimonio natural y cultural de la zona, pero nos resulta sospechoso que se ignore prácticamente al resto de los sectores económicos.
La agricultura y la ganadería de montaña, que mantienen la poca población que queda en los núcleos de la zona, se despacha en dos páginas cortas, que no reconocen su valor estratégico. Ni se cita la minería como actividad productiva.
No se reconoce la tradición industrial de estas comarcas, con asentamientos importantes en algunos núcleos, como es el caso de Aguilar de Campoo, que pueden ejercer una función de atracción para nuevas inversiones y proyectos. Se desprecia la capacidad emprendedora del territorio.
Y lo más grave es que la Junta no adquiere ni un solo compromiso concreto en la dotación de infraestructuras y servicios públicos para favorecer a la población de los municipios de la montaña, cuando los objetivos expresos del documento son fijar e incrementar la población y dotarla de un adecuado acceso a los servicios. Y hay pueblos en La Pernía que no tienen ni teléfono fijo que funcione.
Estas cosas hacen pensar que las directrices se han pensado para hacer un recado -ya veremos a quién y si sigue interesado- y no para hacer valer las condiciones de desarrollo del territorio, como establece la Ley. O que la vicepresidenta de la Junta, María Jesús Ruiz, responsable de la materia, que aún no ha explicado en las Cortes de Castilla y León la vergüenza de los plagios, no se ha tomado la molestia de conocer la realidad de las oportunidades, las necesidades y las aspiraciones de la montaña y sus habitantes, y nadie de quienes están obligados en el PP de Palencia se las ha puesto sobre la mesa. Un ejemplo de falta de interés y de puesta al día de la información es que en la página 92 del informe de sostenibilidad no se da aún por concluida la autovía A-67, abierta al tráfico en su totalidad muchos meses antes de la exposición pública de estas directrices.
Pero ¡ojo!, con más oscurantismo y menos participación se está haciendo el plan de zona para la aplicación prioritaria de la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural en la montaña. Claro que tampoco se ha explicado por qué la Junta ha excluido de la aplicación de esta Ley a la Vega, la Valdavia, el Boedo, la Ojeda o el Cerrato y cómo va a compensar a estas comarcas por los perjuicios que ello suponga para su ciudadanía y sus ayuntamientos.