Como tantos miembros de la carrera judicial 'criados' y formados académicamente en Castilla y León, Juan Mateo Ayala (Valladolid, 1960) tuvo su primer destino en el País Vasco después de obtener la plaza como juez de carrera en 1986. Tuvo como preparadores al anterior fiscal jefe de Valladolid, Luis María Delgado, y al ex magistrado Juan Segoviano. Reivindicativo por su pase por las aulas del Instituto Zorrilla y la Facultad de Derecho de la UVA, Mateo ha estado destinado en Galdácano y Guernica. Entre 1987 a 1989 ocupó una plaza de juez de Primera Instancia e Instrucción en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Su regreso a Bilbao fue a una plaza de lo Penal hasta el año 1991, que ascendió a la Audiencia Provincial de Vizcaya donde permaneció hasta el año 2000. Desde esa fecha, ha ejercido como letrado del Consejo General del Poder Judicial destinado en el Centro de Documentación Judicial, cuya dirección ejerce actualmente desde el 2007. Ayer fue 'examinado' para presidir un tribunal que en los últimos años ha sentado en el banquillo a políticos (incluido el lehendakari, Juan José Ibarretxe) y aforados de Batasuna.
-¿Cuál es la función del Centro de Documentación donde está?
-Es un departamento estatal, adscrito al Poder Judicial, que se dedica a difundir la jurisprudencia de todos los tribunales. Una página web permite acceder a cualquier ciudadano a las sentencias. Además hay un entorno restringido para que los jueces españoles puedan consultar una base de datos que les facilita su trabajo.
-¿Le habrán preguntado por qué se decidió a presentar su candidatura al Tribunal del País Vasco?
-Pues en realidad, no (risas). Tengo un compromiso con la sociedad vasca desde de hace muchos años y creo que mi experiencia profesional puede ser muy útil para el TSJ.
-Pero nadie oculta que es un Tribunal Superior que ha 'navegado' en la polémica una y otra vez.
-Es cierto que no es una tarea fácil porque ha tenido enjuiciamiento de aforados muy polémicos, y además está en una sociedad donde sigue latiendo el terrorismo de ETA. Pero ello no es óbice para reconocer que el Gobierno Vasco invierte mucho en justicia y los juzgados disponen de medios que definen este territorio como una judicatura muy avanzada.
-¿Tienen razón entonces los jueces de Valladolid al envidiar a los vascos?
-En ese sentido sí. Allí el presupuesto para la Justicia es muy elevado, se invierte más porque así lo han decidido los políticos vascos que lo consideran un servicio público.
-¿Cuál ha sido su proyecto?
-Pretendo que el TSJ lidere el cambio hacia el nuevo modelo de Oficina Judicial. También hay que normalizar las relaciones institucionales entre el Gobierno Vasco y el Tribunal Superior.