El trabajo del minero no tiene sentido sin la luz artificial. Las explotaciones mineras bajo tierra precisan lamparas que permiten a los trabajadores moverse por las galerías y trabajar en la extracción del carbón. La historia de este elemento imprescindible en una mina es el objeto de la exposición que ayer se inauguró en el Centro Culural Provincial, fruto de un convenio entre la Diputación de Palencia y el Museo de la Siderurgia y de la Minería de Castilla y León, que tiene su sede en la localidad leonesa de Sabero y que gestiona la Fundación Siglo para las Artes.
Las lámparas están colocadas en la sala de exposiciones colgadas del techo, lo que permite al visitante rodearlas para contemplarlas de cerca. Además del material expuesto, que mayoritariamente es propiedad de los comisarios -José Luis Alonso Santa María, Fernando Cuevas Ruiz (ambos de Barruelo de Santullán) y Mónica Pérez Onecha-, la muestra se complementa con numerosas fotografías, casi todas ellas en una pantalla, y textos informativos sobre las características de las lámparas y la historia de las luces en las minas. Asimismo, cuatro destacados escritores leoneses han escrito expresamente para esta exposición un texto sobre sus recuerdos en zonas mineras. Son Aurelio Loureiro, José María Merino, Julio Llamazares y Luis Mateo Díez.
La exposición incluye, además de libros sobre el tema, un aparato que portaban las brigadas de salvamento para detectar si en el interior de las minas existía grisú. Se trata de una caja en la que se metía un jilguero o un canario. Cuando los mineros llegaban a una zona de gas, el pájaro se desplomaba y los trabajadores abandonaban la galería. El aparato dispone de una pequeña bombona de oxígeno que se abría para que el jilguero se recupere. Los aparatos más antiguos que cumplían esta función carecían de esa cámara de oxígeno, por lo que los animales terminaban falleciendo.
La exposición incluye una lampistería, que es un armario en el que se depositaban las lámparas. El director del Museo de la Siderurgia y de la Minería, Roberto Fernández, explicó que la lampistería es uno de los lugares más importantes de la mina, ya que en él se distribuían las lámparas a los mineros que bajaban a la mina, lo que permitía además tener un control de los que entraban y salían. El lampistero cuidaba también las lámparas y las preparaba para que siempre estuvieran en funcionamiento y en las mejores condiciones.
En la presentación de la exposición, el presidente de la Diputación, Enrique Martín, calificó la exposición de magnífica, y destacó su interés porque constituye un recorrido por las minas, una actividad económica que ha tenido una gran importancia en la provincia. Al acto también asistió el delegado de la Junta, José María Hernández.