Difícil sí, pero no imposible. Más de cien enmiendas para rectificar un texto de 46 artículos complican la consecución de un acuerdo entre PP y PSOE para aprobar por consenso la ley con la que se pretende hacer frente a un asunto de tanta repercusión social como la violencia machista.
Las dos procuradoras que llevarán el peso de la negociación, la popular Ángeles Armisén y la socialista Natalia López-Molina, insisten en que su objetivo es «alcanzar un acuerdo», pero reconocen que tienen sobre la mesa dos modelos de atención diferentes: uno, el que recoge el proyecto de ley presentado por la Junta y, otro, el que defienden las enmiendas del PSOE.
La responsabilidad de las negociadoras, sus portavoces parlamentarios y la propia Junta en que se logre finalmente el acuerdo es grande. Las partes implicadas reconocen que el apoyo a las víctimas de malos tratos es un asunto muy sensible para la sociedad que hace recomendable dar una imagen de unidad. Cuentan, además, con el cercano precedente en contra del pasado 25 de noviembre, a la sazón Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en el que populares y socialistas fueron incapaces de consensuar una propuesta sobre la atención a las víctimas en el medio rural. Hasta el portavoz de la Junta reconoció entonces que «faltó cintura política» para alcanzar el acuerdo.
Aquel desencuentro va a estar muy presente en una tramitación del proyecto de ley que se presenta más trabajosa de lo habitual. Al texto se han presentado 102 enmiendas por parte del PSOE y 11 firmadas por el PP. La mayoría de estas últimas hacen correcciones de redacción o solventan defectos de forma, salvo dos de más enjundia que promueven la incorporación de los consejos escolares a la supervisión de los libros de texto para eliminar posibles contenidos sexistas y otra «que va a permitir facilitar el acceso de las mujeres del medio rural a los servicios existentes», apunta Ángeles Armisén. «No se pueden poner, ni creo que sean necesarios, recursos en cada pueblo, pero allí donde haya un supuesto de violencia de género se facilitará a las víctimas el acceso a los mismos», explica Armisén. ¿Cómo? «Pues a lo mejor facilitando el desplazamiento», responde la procuradora del PP, que destaca la novedad que supone que la futura ley amplíe el concepto de víctimas a los menores y mayores que dependen de la persona agredida. El texto mejora también la definición de «violencia de género», que supera las agresiones en el ámbito de las relaciones de pareja para atender cualquier acto de violencia que se ejerza sobre una mujer por el hecho de serlo, incluido el acoso laboral.
Muchas propuestas
Las enmiendas del PP, grupo mayoritario en las Cortes, caerán en terreno abonado, algo que no ocurrirá con las 102 del PSOE. «Lo que proponemos da voz a organizaciones decepcionadas porque el proyecto de ley ha defraudado sus expectativas», resalta la procuradora Natalia López-Molina.
La parlamentaria de la oposición argumenta que el texto de la Junta «no recoge derechos y nosotros incorporamos el derecho a la información y orientación, a la protección efectiva, a la ayuda de emergencia». En este último caso, el PSOE reclama una prestación en casos de necesidad imperiosa que se resuelva en un máximo de diez días. «Una mujer muerta de miedo no tendrá fuerzas para romper y empezar una nueva vida si carece de ingresos», defiende López-Molina. La burgalesa añade a esta prestación ayudas para casos en los que la mujer sufre incapacidad a causa de la violencia o también para los hijos menores de 26 años si la madre muere por una agresión machista. «El acceso a la vivienda debe ser prioritario, por lo que planteamos un cupo de reserva en la promociones públicas o una ayuda concreta para alquilar una casa, por ejemplo, en el medio rural, que se resuelva de forma rápida. Hay que incorporar la urgencia a las medidas de atención a las víctimas», resalta la procuradora del PSOE.
Entre las cuestiones de fondo que coinciden con el PP se encuentra la inspección de los libros de texto para que no se consoliden roles sexistas, pero los socialistas reclaman asignaturas concretas en carreras que forman a profesionales que van a lidiar con esta violencia. «Soy trabajadora social y, aunque parezca increíble, no estudie ninguna asignatura de igualdad de oportunidades ni sobre la atención a la violencia de género», apunta la parlamentaria del PSOE.
López-Molina hace hincapié en los pueblos. «No es que las mujeres del medio rural sean más vulnerables, es que la administración no llega», resalta. La apertura de las 'casas de la igualdad' en ciudades de más de 20.000 habitantes y cabeceras de comarca, como lugar de referencia de atención y asesoramiento, y la figura del 'coordinador de caso' , que será la persona de referencia para la víctima son otras dos propuestas a debate. «Cuando hablas con mujeres es generalizado el sentimiento de que van de un lado a otro y nadie las acompaña en este proceso», justifica López-Molina, que destaca también propuestas de atención a las víctimas de acoso laboral, con especial atención a las trabajadoras embarazadas o que han sido madres. «Los sindicatos nos han hecho llegar esta necesidad», añade la parlamentaria.
Participación pública
El consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, César Antón, destacó el día que el Consejo de Gobierno de la Junta aprobó el proyecto de ley que habían consultado a 46 asociaciones y mostró su confianza de que en junio, y con el apoyo del PSOE, Castilla y León estrenará Ley Contra la Violencia de Género.La normativa reordena la red de asistencia y de servicios de atención, para los que el Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León ha recomendado que prime «la titularidad pública, de forma que cualquier otra actuación» complemente, pero «nunca» sustituya a las que por «obligación» deben prestar las administraciones.
El terreno de juego son ahora las Cortes. La meta es el acuerdo y el partido se presenta trabajoso y complicado. Junto a Ángeles Armisén y Natalia López-Molina se sentarán en las reuniones de tramitación la popular Soledad Romeral y la socialista Elena Pérez. Tienen mucho corte por delante para acercar distancias.