Se han cumplido dos meses desde que la Junta de Castilla y León enviara su propuesta de gestión del Duero al Ministerio de Administración Territorial. El máximo responsable de la gestión del agua en la Cuenca, el presidente de la CHD, Antonio Gato, se declara al margen de esta negociación y dice que prefiere dedicar su tiempo a la ejecución diaria de estas competencias. Sobre la mesa tiene pendientes los avances del embalse de Castrovido (Burgos); el plan de llenado de la presa de Irueña (Salamanca), o los primeros pasos del estudio para sustituir el trasvase del agua desde el embalse de Riaño (León) hasta la zona Carrión (Palencia). Empieza la entrevista hablando sobre este último asunto y recuerda que el sistema del Carrión es el más extenso de la Cuenca porque atiende a unas 60.000 hectáreas de regadío. Los dos embalses de la zona, Camporredondo y Compuerto, tienen que empezar la campaña prácticamente llenos para poder atender esa demanda «y aún así acaban con dificultad la campaña de riego». Analizado el problema reconoce que algo hay que hacer.
-Hace dos años el secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, le pidió un estudio para la alternativa al trasvase, ¿qué es lo que están haciendo?
-Se nos ha pedido una regulación adicional. Estamos hablando de otros embalses que en su día se valoraron o de la combinación de embalses laterales en los aledaños de los ríos. En eso estamos trabajando, en ese estudio que está en redacción. Pero también es verdad que el secretario de Estado dijo que había un requisito previo y que esas 60.000 hectáreas se incorporarán a la modernización de regadíos.
-¿Por qué?
-Porque estaríamos hablando de reducir el 40% de agua y del ahorro de muchos hectómetros cúbicos. Con lo cual, vamos a empezar por lo primero. Y lo primero es modernizar. Después, si se demuestra que no es suficiente, el Ministerio acometerá las infraestructuras de regulación adicional que sean necesarias, siempre que sean viables medioambientalmente. En eso estamos. El estudio está redactándose, tiene un periodo largo, y después veremos su viabilidad medioambiental. Y si para entonces ha habido una incorporación a la modernización y no es suficiente acometeremos las infraestructuras necesarias. No obstante, yo soy de los que piensa que en la Cuenca del Duero, modernizando, las infraestructuras que hay son suficientes para atender la demanda de regadío incluso en los años secos. Lo que tenemos que hacer es incorporar a los regantes.
-Si para eso hay que esperar, ¿para cuándo el llenado y la funcionalidad al cien por cien de la presa salmantina de Irueña?
-La presa de Irueña ha tenido en estos últimos episodios de avenidas una labor fundamental y es que ha retenido gran cantidad de agua que, si no, hubiese ido a parar a la presa del Águeda, que está aguas abajo, ocasionando los consiguientes problemas en Ciudad Rodrigo. Con lo cual, la presa ha cumplido al cien por cien su labor fundamental que es la de laminar avenidas.
-Independientemente de eso, ¿cuándo estará operativa?
-No podrá estarlo hasta que no se construyan las carreteras de desvío y se termine la deforestación del vaso. Esto último ya está casi concluido y ahora se está trabajando en el desvío de carreteras inundadas. Queda aproximadamente un año o año y medio para finalizar los desvíos de las carreteras. Piense que estamos hablando de infraestructuras muy importantes, de grandes viaductos, y de comunicaciones entre Salamanca y Portugal, y entre Salamanca y Extremadura. Estamos en ello, y una vez que se finalicen los desvíos, procederemos al plan de llenado de la presa.
-Y en Castrovido (Burgos), ¿Cuándo se verá algo llamativo?
-Bueno, ya estamos viendo muchas cosas representativas, entre ellas el canal de desvío del río y se está hormigonando el bloque central de la presa, lo que pasa es que hay que ha habido que parar con motivo de la climatología. Pero el canal de desvío del río, que es uno de los hitos calve de una presa, ya está terminado y de hecho ha servido para que no haya inundaciones en estos capítulos recientes. Por tanto, lo que vamos a ir haciendo es, si el tiempo nos lo permite, avanzar metro a metro el muro hacia arriba.
El Duero
-Hablando de avances, poco a poco se va avanzando en el traspaso de la gestión del Duero. Pronto se reunirá la Comisión de Transferencias..., ¿no?
-Pues supongo que sí, pero la verdad es que no estoy muy al día ahora en este proceso porque, con independencia de que afecte totalmente a la gestión del Duero, es una negociación que llevan fundamentalmente el Ministerio de Administración Territorial con la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.
-¿Pero algo sabrá no?
-Insisto, como es una negociación que se lleva directamente desde el Ministerio, los procesos continúan allí. No conozco muy bien los ritmos ni las convocatorias aunque sé que está habiendo un intercambio de propuestas entre los Ministerios de Administración Territorial y de Medio Ambiente y la Junta de Castilla y León; propuestas ya de concrección y de competencias, y bueno sé que el proceso avanza. No obstante, está en manos de quien tiene que estar y de quien lleva las negociaciones que son las dos administraciones.
-En la propuesta enviada por la Junta, además de por lo que recoge el Estatuto de Autonomía, se pide la transferencia del Duero bajo el criterio de la cercanía en la gestión. ¿Es que no se está haciendo así?
-Bueno, que yo sepa la Confederación Hidrográfica del Duero está totalmente pegada al territorio. Es verdad que hay otro tipo de razones, estatutarias, constitucionales, pero desde luego el criterio de proximidad en este caso no es aplicable...
-...¿qué quiere decir?
-Pues que la Confederación Hidrográfica del Duero es un organismo autónomo que no tiene su sede en Madrid sino en Valladolid, que tiene seis oficinas repartidas por toda la comunidad autónoma; más de 750 trabajadores que están todo el día pisando en el terreno, que conocen como la palma de su mano todo el territorio de Castilla y León; la cuenca de los ríos, cualquier rincón, las zonas regables, los embalses, las zonas de montaña,... Todo el territorio; por tanto, toda la gestión que se hace del Duero se hace desde la cercanía, desde la proximidad, y desde el conocimiento del territorio. En ese sentido no hay una gestión centralizada en Madrid o en Bruselas. El Duero se gestiona desde Valladolid y desde Castilla y León con una estructura similar a la que pueda llegar a tener la Junta de Castilla y León.