El jefe superior de la Policía Nacional, Jesús García Ramos (Madrid, 1949), se define a sí mismo como «un madero de caoba» en alusión a la noble madera, a su experiencia y a su condición de agente hasta la médula. Le gusta y vive su profesión desde hace 39 años. Seis lleva afincado en la capital dirigiendo los destinos del Cuerpo y la de ayer fue la primera vez que concede una entrevista. Poco amigo de los flashes, pero defensor del papel de los medios de comunicación, acepta 'pasar por el aro' después de recibir la encomienda de número de la orden de Isabel la Católica en reconocimiento a su labor.
-¿No veo que luzca la condecoración en su uniforme?
-Es esta (dice señalando uno de los distintivos de su chaqueta). Es que la encomienda de verdad sólo la podemos llevar con el traje de gala.
-Una consideración así, que reconoce su trayectoria, es como ponerle pie y medio en la jubilación, ¿espera acabar aquí su carrera?
-Bueno, el sábado cumplo 61 años y todavía me quedan tres en activo. No sé si terminaré aquí porque este puesto es de libre designación y estamos a la orden de los superiores, pero afortunadamente no me han cuestionado en estos seis años. Seguir aquí para mí sería un placer.
-Los índices de delitos avalan su trabajo, pero ¿reflejan la realidad?
-Las estadísticas son un indicador de lo que ocurre y los datos son buenos, pero también valoramos otras alternativas como escuchar a los vecinos, a los comerciantes y empresarios, a las instituciones o a los medios de comunicación como indicadores reales de cómo están las cosas. La situación en la comunidad, y en Valladolid en particular, creo que es buena ahora mismo.
-¿No se ha producido el repunte esperado a cuenta de la crisis?
-Las estadísticas nos dicen que los delitos importantes han bajado, aunque sí es cierto que puede haber un ligero repunte de los hurtos por parte de carteristas o descuideros. Pero vamos, más que por el paro, lo que pasa es que el delincuente cambia su forma de actuar y tiende a cometer robos menores para evitar las condenas de cárcel.
-Vamos, que el perfil del delincuentes sigue siendo el mismo de siempre, ¿o detectan un cambio?
-Los delincuentes siguen siendo los mismos de siempre, es decir, que siguen robando para lucrarse y no para comer por la crisis. Todavía no he visto a ningún ladrón robando una barra de pan o un paquete de mortadela. Lo que sí ha cambiado mucho es la violencia que había hace años por la necesidad de los heroinómanos de conseguir dinero.
-Pero no me negará que sigue habiendo robos en casas, en empresas, en coches,...
-Sí, pero son menos violentos y los ladrones procuran evitar la violencia para evitar también las condenas. Es un cambio de mentalidad.
-Su mayor espinita en estos años puede ser el caso abierto del triple crimen de Burgos del 2004 -murieron los padres y un hijo-...
-Es un caso complicado y, aunque no lo investigué, aún estaba allí de comisario cuando ocurrió. El problema es la falta de elementos de prueba, pero eso no quiere decir que no sigamos en ello y que pueda aparecer algo en cualquier momento.
-¿Y el crimen del hostelero del bar Inicial ocurrido en junio en la avenida de Segovia?
-Seguimos con ello.
-Parece que a estas alturas puede ser complicado resolverlos, ¿no?
-Es cierto que hay una teoría policial que dice que si en las primeras 72 horas no tienes una pista o un hilo de donde tirar, el caso se complica y se pierde un poco en el tiempo, pero insisto en que eso no quiere decir que no se vayan a resolver o que se dejen de investigar.
-Los colectivos de inmigrantes llevan semanas criticando la presión policial que, a su juicio, sufren para ser expulsados del país, ¿tienen alguna orden al respecto?
-No tenemos ninguna instrucción ni nada semejante. Aquí al que se persigue es al delincuente por sus delitos, sea español o extranjero, y no se detiene a nadie por el mero hecho de ser inmigrante. En cuanto a la Ley de Extranjería, es una ley que está ahí y hay que cumplirla.
-¿Qué futuro prevé para la Comisaría de Parquesol, tan criticada por los sindicatos policiales por su aparente falta de operatividad?
-Es prematuro hablar de proyectos de futuro. Cuando llegue el momento se tomará una decisión porque no sirve de nada hacer cábalas.
-Y sobre aumentos de plantillas...
-El catálogo está ahora mismo casi cubierto y se ha ampliado en Valladolid. Creo que estamos en unas buenas condiciones con la aportación también de los alumnos de prácticas que salen de la academia.
-¿Cuándo van a llegar los nuevos uniformes a Valladolid?
-Los uniformes están ya repartidos. El problema que hay es de tallas y hay que cambiar algunos.
-Considera suficiente el material, o faltan, como también han criticado en ocasiones los sindicatos, elementos de seguridad como guante anticorte, chalecos,...
-Hay lo que tiene que haber y no podemos olvidarnos de que estamos en una época de austeridad.
-¿Qué espera dejar como legado en un futuro casi inmediato?
-Ahora estoy contento con la situación policial y de la plantilla, con la relativa paz social con los sindicatos. Y espero que sigamos así.