La reestructuración del sector financiero es esencial para que fluya el crédito y sin la concesión de préstamos a familias y empresas no habrá recuperación de la economía española. Dirigentes de bancos y cajas coincidieron ayer en este análisis con la directora general del Tesoro en una jornada de debate organizada por APD y Deloitte. Pero sacaron a la luz sustanciales diferencias. La patronal bancaria urgió una revisión del modelo de las cajas de ahorro e instó a estas entidades a acometer ajustes «sin poner excusas» ni limitarse a «pedir dinero público».
El director general de la Confederación de Cajas y el presidente de Unicaja rebatieron por su parte las acusaciones de menor solvencia sectorial al tiempo que reclamaron libertad de actuación, así como más flexibilidad en los instrumentos para captar capital y en la regulación de las llamadas 'fusiones frías' o Sistemas Institucionales de Protección (SIP)
Soledad Núñez, directora general del Tesoro, reiteró el compromiso de una reforma de la Lorca (ley de Órganos Rectores de las cajas de ahorros) «manteniendo las características del sistema». Todo apunta a que, sin abrir el melón de sus aspectos más conflictivos, ni reducir de entrada la cuota política de los consejos y asambleas de las entidades de ahorro, en breve se llevará a cabo una mini-reforma que quitará restricciones a las cuotas participativas y permitirá que en la cúpula de los SIP se instale una agrupación de cajas incluso si las entidades asociadas tienen sucursales en diferentes autonomías. Así se acelerarán algunas integraciones, y las instituciones viables podrán fortalecerse sin acudir a otro tipo de ayudas.
Los poco más de tres meses que faltan para que concluya el plazo del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) van a ser insuficientes, reconocieron todos los ponentes. Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB) censuró la actuación del Gobierno por el retraso de la puesta en marcha de este instrumento y porque, dijo, las reformas hay que hacerlas «con anticipación, en silencio y sin publicidad».
Alternativas
Matizó que no es el sistema, sino determinadas entidades, quienes tienen problemas, y abogó porque las instituciones viables «se apañen sin ayudas públicas». Sugirió que las no viables «se disuelvan e integren en otras», con la consiguiente reducción de capacidad. Finalmente, consideró «imprescindible» que las cajas «sigan siendo cajas, pero revisen su modelo». El consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, mencionó entre los errores a evitar en el proceso de reestructuración, la supervivencia de entidades no solventes -lo que en el sector se ha bautizado como 'zombis'- y, en el ámbito nacional, aseguró que la economía no volverá a crecer de forma potente si bancos y cajas no sanean sus balances y ajustan su capacidad. «No nos podemos permitir exceso de oficinas, ni las dudas del mercado internacional sobre la solvencia del sistema, ni usar fondos públicos para reestructuraciones que no sean en profundidad», dijo.
Ángel Ron, presidente del Popular, alertó de los problemas que sacuden al sector en una nueva fase, cuando la visión financiera ya apunta a una mejora por la menor presión de la morosidad o de la depreciación de los inmuebles. La mala situación económica estrecha el negocio, y las cajas sufren más por sus dificultades de captar capital, argumentó. Por eso, además de pedir que las ayudas públicas vayan acompañadas de reducción de capacidad, sugirió dotar a las entidades de los mecanismos necesarios para reforzar su solvencia.