El consejo de administración de Caja Duero apoyó ayer de forma unánime la decisión de los negociadores en el proceso de fusión de esta entidad con Caja España para blindar los acuerdos verbales alcanzados en Tordesillas a comienzos de año. Los integrantes del consejo, reunidos ayer en sesión extraordinaria, acordaron que no aceptarán la posibilidad de que el futuro presidente de la caja fusionada, que tendrá su sede en León, cuente con poderes ejecutivos. El último presidente con poderes ejecutivos fue precisamente el que se halla al frente de Caja Duero, Julio Fermoso, quien renunció al carácter ejecutivo del puesto hace ahora dos años. En Caja España, el presidente carece de estos poderes.
Pero lo acordado en Tordesillas no es, según la versión de la entidad salmantina, lo recogido en los estatutos de la futura caja. Según las fuentes consultadas ayer, al término del consejo de administración extraordinario, en la actual redacción de las normas se indica que habrá un presidente al frente de la entidad durante el proceso de fusión sin carácter ejecutivo. Esta precisión daría a entender que el nombrado con posterioridad, sí que tendría capacidad ejecutiva, algo que desde Caja Duero se rechaza por entender que es el director general el máximo ejecutivo de la caja.
Reuniones sin fecha
Fermoso y el director general de la entidad salmantina, Lucas Hernández, lograron ayer el apoyo de todos los miembros del consejo. A su término se difundió un comunicado en el que se indicó que «el consejo de administración confirma su compromiso con el proceso de fusión y ratifica su apoyo a los preacuerdos alcanzados por ambas entidades en Tordesillas el pasado mes de enero, siendo irrenunciable la garantía de su fuerza vinculante futura, una vez nacida la nueva entidad resultante de la fusión» explica el comunicado.
El documento difundido tras la sesión precisa que la entidad «considera imprescindible que el proyecto de fusión que se somete a aprobación por los órganos de gobierno de ambas cajas incluya la designación del director general de la nueva entidad y los miembros del equipo directivo de primer nivel».
El consejo de administración de Caja España también se reunió ayer aunque fuentes de la entidad matizaron que se trataba de una convocatoria ordinaria, si bien admitieron «que el presidente y el director general informaron sobre el desarrollo del proceso de fusión». En Caja España califican el problema como «pequeñas diferencias sobre la interpretación de los estatutos de la caja». Estas discrepancias podrían, sin embargo, retrasar el calendario de la fusión. En Caja Duero entienden que Caja España debe aceptar estas condiciones antes de que se convoquen los dos consejos de administración, previstos para la semana próxima, que deben ratificar el plan de negocio y el reglamento de la futura entidad conjunta. También está pendiente el acuerdo sobre el plan laboral que las cajas no han logrado cerrar con los sindicatos. «Los consejos previstos para la semana próxima aún no están convocados», advirtieron tanto en Salamanca como en León.