«Si el Ayuntamiento fuera una empresa privada, en este momento tendría que liquidar porque no tiene capacidad económica», resume el portavoz económico del PSOE, Luis Vicente Pastor, quien subraya que la situación de las arcas municipales «es tan dramática como lo pone de manifiesto el hecho de que los proveedores tardan en cobrar cuatro meses de media».
Tanto el portavoz del grupo socialista como Francisco Guarido, de Izquierda Unida, reprochan al equipo de Gobierno del PP haber basado el presupuesto -que se llevará mañana a la comisión informativa de Economía- en un déficit que no es el real, sino el del 2008, de 3,2 millones de euros, cuando, según los informes técnicos, el correspondiente al ejercicio del 2009 duplica esa cifra y supera los seis millones de euros.
Tampoco creen que se pueda enjugar el déficit que el PP reconoce con unos presupuestos «que engordan con ingresos ficticios». En concreto, aluden a un superávit de 3,2 millones que es «pura ficción», ya que incorpora ingresos como el saneamiento de Roales (808.000 euros, más los otros tres millones de años anteriores que no se han cobrado); las concesiones de los aparcamientos subterráneos y la ORA, que aún no han salido a licitación, con una previsión de ingresos superior a los 3,5 millones de euros por un canon a 25 años; y la recaudación de 967.000 euros por la ordenanza de telefonía móvil, que se acaba de aprobar. Unos ingresos que, para la oposición, son completamente imposibles de cumplir en el presente ejercicio económico».
Recortes
Ambos grupos municipales también apuntan que el Partido Popular ha optado por recortar gastos en partidas sociales, como las que se destinan a las ONG, que pasan este año de crisis de 160.000 euros a 30.000 euros, una reducción del 500%. También se mete la tijera en partidas como la que se destinaba a la Junta Pro Semana Santa, que ya en el ejercicio del 2009 tuvo un descenso del 30%, recuerda Luis Vicente Pastor.
Para Francisco Guarido, «en estas condiciones de un Ayuntamiento en bancarrota y abandonado a su suerte, se necesita un presupuesto de emergencia, con reducción de todas las partidas de subvenciones, sueldos de políticos y transferencias».