Nada como un incendio para destapar las vergüenzas ocultas detrás del aparente vallado del chalé abandonado de Antonio Alfonso, que corona la ladera sur del parque del Mediodía de Parquesol y propiedad ahora del Grupo Foxá. El fuego carbonizó unos colchones días atrás en la puerta misma del esqueleto de hormigón. ¿Quién lo incendió? La respuesta es bien sencilla: Cualquiera de las decenas de jóvenes y menores que a diario siguen frecuentando este monumento a la desidia para jugar o hacer botellón en su peligroso interior, repleto de boquetes y con una terraza sin vallar con una caída libre a la avenida de Salamanca de más de 30 metros.
Los propietarios hicieron un amago de vallar el amplio perímetro que rodea el edificio a comienzos de febrero, a instancias de la Concejalía de Urbanismo, pero su actuación se limitó a soldar la verja de entrada -ahora abierta de nuevo de par en par- y a reponer un pequeño tramo de redes metálicas a su alrededor. Los operarios enviados entonces ni siquiera vallaron los laterales. Este hecho incrementó la indignación de los vecinos del barrio. La presidenta de la asociación Ciudad Parquesol, Josefina Alonso de Prada, aclara que la propia edil, Cristina Vidal, les indicó la promesa de los dueños de «tapiarlo». Pero el inmueble es igual de accesible, «y de peligroso para los niños que entran», que es siempre.
Vallas para subir al tejado
La agrupación, que ayer celebró su asamblea anual, reclama, como lleva haciendo desde hace dos décadas, no sólo que «se valle el perímetro exterior» sino también que «se tapien los accesos del propio chalé». O eso o que «lo tiren de una vez para evitar más problemas o un accidente grave con algún chico».
Los que están de enhorabuena son los usuarios habituales del destartalado mamotreto de hormigón, es decir, los jóvenes del barrio, en su mayoría estudiantes de los cercanos institutos de la calle Eusebio González Suárez. Los chavales ya no trepan por los huecos abiertos en la pared sino que directamente han colocado hasta tres vallas de obra para poder acceder con comodidad por distintos puntos a la planta superior y al tejado de la 'house', como la denominan ellos mismos.
El hecho de que unos menores encontraran en su interior el cadáver de un hombre a mediados de enero parece que, por ahora, sigue sin remover las conciencias de los dueños. El problema, al parecer, pasa porque el polémico solar carece de edificabilidad para construir.