Después de tres años en los montes de Soria, regresó a su provincia natal, donde lleva ya otros dos trabajando en la comarca forestal de Navafría. Rafael Sánchez Payo (Segovia, 1982) es el nuevo secretario de la Asociación Profesional de Agentes Forestales y Medioambientales de Segovia, cargo desde el que expresa toda la ilusión «de un equipo joven, deseoso de mejorar la profesión y de que la gente conozca lo que hacemos, sobre todo en la ciudad».
-Dicen ustedes que su profesión es poco conocida.
-En toda la provincia de Segovia, como en toda la comunidad de Castilla y León, se tiene la imagen de que somos 'la gente de verde' en los parques y en los montes, pero es cierto que nuestra profesión es poco conocida, sobre todo para la gente en general y sobre todo en la ciudad. En los pueblos nos siguen llamando guardas, pero saben lo que hacemos; antes llamaban al 112 o al Seprona, pero ya nos llaman a nosotros.
-Se les asocia con los bosques y las atalayas para divisar incendios.
-Pues no estamos subidos todo el día en las torretas de vigilancia, y los montes no son sólo los bosques. Nuestro ámbito es el medio ambiente, los pinares, los páramos, las riberas, la fauna, la pesca, los incendios. En el fondo, medio ambiente es todo, es un concepto muy amplio.
-¿Y cómo están nuestros montes?
-El estado de los bosques es, en general bueno. Los montes de utilidad pública están al día en cuanto a su aprovechamiento y gestión, pero en las fincas privadas pequeñas la situación es distinta; podríamos decir que el 90% de ellas están afectadas por el abandono de los pueblos.
-Dice que no aprovechamos mal la riqueza de los montes...
-Sí, aunque en algunas zonas se podía mirar más por la Biodiversidad de la fauna y cuidar más los bosques de ribera, que no se tienen muy en cuenta porque su madera no se aprovecha. Pero también es cierto que está cambiando la mentalidad y que la gente ya ve que en esas zonas el turismo de naturaleza y el senderismo pueden ser una fuente de ingresos.
-¿Y la fauna de la provincia?
- Es muy rica y a la vez muy desconocida, sobre todo los anfibios y los mamíferos de pequeño tamaño. Sabemos que hay corzos, jabalíes... pero habría que hacer un seguimiento de las jinetas, las garduñas o el gato montes. Si se controlan las grandes rapaces y habría que empezar a hacer un censo de los anfibios.
-¿Cuentan con la colaboración de los ciudadanos para llevar a cabo sus cometidos?
-Queda mucho por hacer, nos confunden con los agentes de la Guardia Civil y queremos conseguir que los vecinos de los pueblos y de la capital e incluso los turistas y quieren hacen senderismo tengan una imagen representativa de cuál es la profesión del agente medioambiental, que sepan que pueden contar con nosotros para cualquier duda o información. Cuando saben que existimos y lo que hacemos, la gente colabora. Ha pasado en más de un caso que, cuando en un pueblo alguien recoge un animal herido, en seguida nos avisa, coopera y luego se interesa por lo que hacemos con el animal.
-¿Les llaman alguna vez sin motivo?
-Casi nunca. Lo que sí pasa cada vez con más frecuencia es que nos llaman de alguna urbanización cercana a los montes, como ocurre en la zona de Riaza, porque escuchan ruidos fuera de las casas, en los tejados o en los cobertizos. Suelen ser jinetas o garduñas, acudimos y las recogemos instalando trampas.