Las comarcas de Sanabria, Carballeda, Aliste y parte de Los Valles fueron los primeros territorios de la provincia en sintonizar con la tecnología digital terrestre. A los cinco meses de su implantación persisten las deficiencias por numerosas zonas de sombra. El cambio ha provocado que decenas de pueblos se queden en 'off', no tanto por la falta de decodificadores TDT sino por los problemas técnicos, contemplados en un territorio complicado orográficamente.
La televisión y el bar en el medio rural de Sanabria, Carballeda y el Valle de Vidriales son la única ventana al ocio para cientos de pueblos de estas comarcas. La implantación de la Televisión Digital Terrestre (TDT) ha dejado a decenas de pequeños pueblos, desde Ribadelago pasando por Rihonor hasta Santa Cruz de los Cuérragos, sin esta reducida parcela de entretenimiento a sus habitantes; no por falta de previsión de los usuarios, que desde diciembre de hace más de un año ya comenzaron a comprar los decodificadores TDT en el comercio local, sino de los responsables del apagón analógico que no tuvieron en cuenta que el medio rural no es plano, sino que orográficamente es más accidentado.
Los más de 8.800 habitantes repartidos por los 21 municipios, más de 200 localidades, sufrieron el pasado 13 de octubre el apagón analógico, aunque la población que ha sido más previsora se ha ido preparando desde diciembre de 2008, sí desde finales de 2008.
En determinadas zonas de los pueblos de Vigo, Ribadelago y San Martín de Castañeda, dentro del Parque Natural del Lago de Sanabria, ver la televisión es una hazaña. O, como en el caso de San Juan de la Cuesta, pueblo famoso en el territorio por albergar los primeros repetidores en los años 80, tienen problemas para sintonizar los canales, y eso que reparte señal antes analógica y ahora digital al resto de sus convecinos.
Canon extra
Las primeras soluciones que se adoptaron entre los meses de octubre y noviembre, desde la Junta de Castilla y León, fueron hacer pagar 100 euros a cada casa del pueblo por liberar la señal del satélite y poder sintonizar, aparte de los gastos suplementarios para adaptar la televisión. Esta medida se generalizó en pueblos como Rihonor de Castilla.
El precio era moderado, si se tiene en cuenta que los visitantes descendientes del pueblo abonaban hasta 400 euros por contar con la ayuda de la Junta. En Zamora, Valladolid, Madrid y Barcelona sus habitantes acceden sin ese desmesurado gasto adicional a la señal ibérica televisiva.
Los tejados de Rihonor de Castilla se pueblan poco a poco de antenas parabólicas desde el 19 de octubre y tras una semana de penitencia sin programas de televisión, ni en las televisiones catalogadas como servicio público. Francisco Chimeno de 84 años, vecino de Rihonor, es de los que pagó por instalar el servicio. «Vino la empresa y al que quiso y venía en la lista se le puso». En una primera lista sobre los usuarios de Rihonor, «venían 10» pero faltaban algunos vecinos.
Las opciones son reducidas: «O se paga, o no vemos la televisión», dice Manuel Fernández, el comerciante del pueblo que ha sufragado el coste adicional para tener acceso a la señal digital. A esto hay que sumar la instalación de un aparato más para una segunda televisión.
Este comerciante sanabrés preferiría que fueran empresas de la zona -Puebla como referencia de centro comarcal más cercano- las que suministraran el servicio para garantizar el mantenimiento de los equipos y la atención en caso de averías. Una empresa de Zamora ha sido el proveedor contratado por la Junta de Castilla y León para instalar la parabólica.
Otro vecino se encontró en el dilema de tener que pagar, no 100 euros, sino 400. Es Manuel Antonio Rodríguez Manjón, que parte del año reside en Barcelona y otra parte en el enclave sanabrés. Este vecino alega que ha pagado impuestos en el municipio «desde siempre», aunque viviera en Barcelona.
Una solución era haber instalado un repetidor de televisión para dar señal tanto a Rihonor como a Santa Cruz de Abranes, la localidad vecina y también perteneciente al Ayuntamiento de Pedralba, con el problema similar de falta de señal. Para todos los vecinos de Rihonor la televisión por satélite se ve mucho mejor que antes y tienen muchos más canales.
Parabólica
Otra de las localidades del noroeste donde era «previsible» que el apagón analógico y el digital coincidieran es Santa Cruz de los Cuérragos, puesto que «nunca han visto más que la 1 y la 2, de la televisión pública, y mal», apuntan desde el consistorio de Manzanal de Arriba. Después de las solicitudes realizadas por la escasa docena de vecinos de este pueblo limítrofe con Portugal, una parabólica era la salida.
La principal queja en los puntos más alejados, como Porto, y de vecinas como Sole Bruña es que no llega ni el canal autonómico ni el canal provincial, «que parece que nosotros no somos de Castilla y León». No sólo la alta Sanabria se queja de carecer de acceso a la emisión autonómica, sino que es generalizado en todo el medio rural del noroeste zamorano.
Pese a ello en Porto y Lubián y buena parte de Alta Sanabria tienen autonómica, la gallega. Hubo unas semanas a comienzo de año que en los municipios de Alta Sanabria no se sintonizaba la Televisión Gallega porque en la comunidad vecina se produjo su puntual apagón, aunque las alcaldías han agilizado sus propios trámites para no perder sintonía en gallego ni afinidad cultural. En uno de los municipios de esta zona algunos vecinos estaban algo molestos con el alcalde porque de golpe dejaron de seguir las series gallegas. Ahora ya se ven.
En el caso de la vecina provincia de Orense, el Ministerio incluyó en el mismo paquete que Castilla y León a 16 los municipios de la zona oriental, entre ellos los limítrofes con Sanabria: O Bolo, A Gudiña, A Mezquita,Verín, Laza, Vilariño de Conso, que progresivamente desde el mes de julio de 2009 han ido haciendo la adaptación hasta este año.