Son las diez menos algo de la mañana. Todo el personal del Alcázar se encuentra inmerso en su rutina diaria de trabajo. De repente, uno trabajador de mantenimiento que está realizando reparaciones en el hidrante de un desván sufre un grave accidente al realizar el corte de un tubo metálico. El humo que ocasiona la maquinaria hace saltar el sistema de detección de incendios, que derrama agua abundante al encontrarse el hidrante desmontado y esto, a su vez, provoca un cortocircuito en la maquinaria eléctrica que da lugar a un incendio. Avisado el personal, comienza la evacuación de los numerosos turistas que en ese momento están visitando la fortaleza. Los bomberos tampoco tardan en llegar y en apenas media hora, todo está bajo control.
Es el relato de una situación ficticia, pero que pudiera llegar a darse. Ayer, el cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Segovia realizó un
simulacro muy real en el interior del Alcázar contando con la inestimable colaboración del personal que trabaja en el interior del monumento. Se trata de la revisión anual al que se somete a la fortaleza con el fin de comprobar el sistema de seguridad, siempre de acuerdo con las directrices que marca el Plan de Autoprotección del Alcázar. Hasta el momento, ha sido el simulacro más completo, porque, según explicó el presidente del Patronato del Alcázar y general director de la Academia de Artillería, Ricardo Sotomayor, en el último año se ha avanzado mucho en la formación del personal y en el desarrollo de ese plan de autoprotección tan necesario en un monumento que es el segundo más visitado de España después de la Alhambra de Granada.
El desarrollo del simulacro fue tremendamente positivo, aunque según el jefe de Bomberos, José Luis del Pozo, «siempre hay aspectos que mejorar o pulir». El personal colaboró con interés y consciente de que la simulación de un incendio no es ninguna broma. Los trabajadores fueron los primeros en entrar en acción, pues tuvieron que ayudar a evacuar a los turistas. Después, se procedió a la búsqueda de posibles víctimas en la Torre del Moro, en la zona de las cubiertas, inundada por un espeso humo. Tras ser localizado el herido, los bomberos tuvieron que rescatarlo y sofocar el incendio mediante el sistema de extinción de agua del Alcázar. El último paso fue la protección y evacuación de las obras de arte situadas en la planta baja del Alcázar.
Todo terminó con el despliegue de una gran pancarta de apoyo a Segovia 2016 desde la Torre de Juan II. Además del general Sotomayor, también estuvieron presentes el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes; el alcaide de la fortaleza, coronel Alfredo Sanz y Calabria; y la concejala de Protección Civil y Medio Ambiente, Paloma Maroto.
El general Sotomayor informó de que ya se están llevando a cabo las obras de construcción de una salida de emergencia, concretamente, en la torre albarrana de la fortaleza más próxima a la Casa de la Química. Esto es muy importante, porque el Alcázar, situado sobre una roca, es un edificio con muy mala accesibilidad. Precisamente, esta fue una de las causas de que el fuego progresara como lo hizo aquel fatídico 6 de marzo de 1862, día en que un voraz incendio redujo a escombros el castillo. El Patronato del Alcázar, guardián del mismo, viene organizando este simulacro desde hace varios años coincidiendo con el aniversario del incendio. El objetivo es que aquella desgracia no vuelva a ocurrir jamás.
El jefe de Bomberos, que estuvo al frente de un equipo de nueve hombres, anunció que la simulación se irá perfeccionando con el tiempo. «Posiblemente, al año que viene lo hagamos con el Alcázar lleno de gente», dijo.