Las obras del Aulario de la nueva Facultad de Ciencias que se construye en el campus Miguel Delibes y que se encuentran paralizadas desde septiembre del 2008 se retomarán de forma inmediata después de que la Universidad de Valladolid cediera la obra el pasado miércoles a la empresa Sáiz Obras y Proyectos, SA, con el visto bueno de la UTE y los administradores concursales. Las primeras empresas subcontratadas empezaron a abandonar la obra ante las dificultades económicas que atravesaba la constructora Lerma -se dictó meses más tarde concurso de acreedores-, que formó UTE con San Emeterio.
De esta forma, está previsto que en nueve meses concluya esta singular infraestructura que, sin duda alguna, es la que mayores quebraderos de cabeza ha dado al equipo rectoral, que intentó desbloquear el asunto pero se topó con la complejidad de los procedimientos concursales. Esta obra se adjudicó, con el anterior equipo de Gobierno de la UVA, en junio del 2006, por un importe de 6,9 millones de pesetas y un plazo de ejecución de 18 meses. En diciembre del 2007, la empresa solicitó ampliar el plazo de entrega, y en marzo del 2008 se les volvió a conceder una nueva ampliación hasta febrero del 2009. El retraso acumulado ha encarecido cerca del 20% el coste del inmueble, ya que del presupuesto total adjudicado (6,9 millones), se ha ejecutado 4,2 y además se ha modificado el proyecto con un añadido de 1,2 millones.
La nueva empresa que se hará cargo de los trabajos tiene previsto hacer un análisis de la obra y ver el estado de conservación de lo construido hasta ahora. La estructura está prácticamente terminad y faltan remates en la cubierta. Este Aulario tendría que haberse terminado en el año 2007, pero no será hasta el curso 2011-2012 cuando entre en funcionamiento, al mismo tiempo que la nueva Facultad de Ciencias que se construye al lado. Este centro también ha sufrido un proceso paralelo en cuanto a retrasos de las obras se refiere, y también ha sido víctima de la crisis en el sector, ya que la empresa Indeza, que junto con Comsa forma la UTE encargada de la construcción, ha entrado también en concurso de acreedores, aunque en este caso el edificio está prácticamente terminado. No obstante, aunque es la empresa la que tiene que entregar la obra, la Universidad confía en que esta circunstancia no retrase más la entrega.
Además, teniendo en cuenta las necesidades del nuevo centro académico, está previsto sacar a a concurso el equipamiento de la nueva Facultad, cuyo coste final es de 14,6 millones de euros, lo que supone un incremento del 30% en relación a lo previsto inicialmente. La obra se adjudicó en febrero del 2006, por un importe de 11 millones y un plazo de ejecución de 20 meses, pero un error en el proyecto (en noviembre del 2007 se detectó que no se ajustaba a las necesidades de sus futuros ocupantes) hizo que el coste subiera a 12,6 millones de euros. En diciembre del 2008 se produjo una segunda modificación con un incremento de 1,9 millones.