Casi como si de un turno normal de trabajo se tratase y sin necesidad de horas extras, en la madrugada del pasado jueves al viernes, en las afueras de Peñafiel y en los alrededores de una de sus pedanías, Padilla de Duero, un grupo de delincuentes desplegaron una frenética actividad delictiva al conseguir introducirse no en una, sino en dos bodegas de la Ribera del Duero. Las dos elaboradoras que recibieron la desgraciada visita de los ladrones fueron las Bodegas Reyes y las Bodegas Pingón.
Los asaltantes se emplearon a fondo en busca de dinero en metálico, botín que apenas encontraron a su disposición porque, simple y llanamente, su presencia era testimonial. Por el contrario, lo que sí dejaron tras su paso fue una larga lista de cuantiosos desperfectos que ya se han subsanado -dando prioridad a los que afectaban a las medidas de seguridad-, aunque en estos momentos se están evaluando para realizar los correspondientes partes a los seguros.
Verjas serradas
El trajín de los delincuentes dio como fruto sumas que alcanzaron los 70 euros en una de las bodegas, Reyes, y alrededor de 600 euros en la otra, en la que además sustrajeron vino por un importe de 700 euros. Sin duda lo más importante, en cuanto al valor, fue el reguero de destrozos causados y que afectaron a vallas metálicas perimetrales, que fueron cortadas; a verjas de fundición, que fueron serradas y arrancadas a cuajo; así como a ventanas, puertas y alarmas que los ladrones reventaron literalmente para acceder al interior de las dependencias, primordialmente administrativas y laboratorios, donde sin tiempo para demasiadas contemplaciones, se emplearon a conciencia en un registro de armarios y cajones que dejó tras de sí «todo patas arriba».
Su forma de actuar hace pensar que el golpe lo tenían bien planeado, hasta el último detalle, para poder salir airosos del asalto. Los ladrones llegaron, incluso, a bloquear con alambre el acceso al recinto de una de las factorías vinícolas para dificultar el paso a posibles alertados por su acción, y con ello, darse un margen mayor para emprender la huida en caso de verse en apuros. A buen seguro que también tuvieron muy en cuenta que las instalaciones de estas empresas apenas se encuentran separadas unas de las otras no más de mil metros, pero lo que es más importante, se hallan prácticamente pegadas a la carretera de Soria, con fácil y rápido acceso a esta vía principal a través de buenos caminos.
Por la hora en la que los propietarios fueron avisados de lo ocurrido por los primeros efectivos de la Guardia Civil, los actos delictivos se cometieron antes de las dos de la mañana, pues a esa hora los dueños ya se encontraban en las instalaciones junto a miembros de la Benemérita haciendo un primer balance de los robos.